El llamado jarrón Fortuny-Simonetti del Museo de la Alhambra, un jarrón que no perteneció a Fortuny
Charlas temáticas del Museo de la Alhambra. El llamado jarrón Fortuny-Simonetti del Museo de la Alhambra, un jarrón que no perteneció a Fortuny
Clemente Franco
Día: Sábado 4 de abril de 2026.
Hora: 12:00 h.
Salón de actos del Palacio de Carlos V.
Entrada gratuita hasta completar aforo.
El presente tema lo vamos a estructurar en tres bloques. Un primer bloque relativo a los dos jarrones que sí pertenecieron a Fortuny: el jarrón del Salar y el jarrón del Albaicín, en el que también hemos añadido el conocido como “Azulejo Fortuny”. Un segundo bloque, tema central de nuestra exposición, en el que intentaremos demostrar, a partir de seis apartados, que el conocido como “Jarrón Fortuny-Simonetti” nunca perteneció al pintor Mariano Fortuny. Y un tercer bloque en el que contestaremos a la pregunta que lógicamente surge como interrogante: ¿por qué entonces se atribuyó la propiedad de este jarrón a Fortuny?
Los datos sobre los dos jarrones y Azulejo Fortuny están extraídos de la propia correspondencia del pintor catalán y de su cuñado Ricardo de Madrazo, correspondencia que se conserva en el Archivo Madrazo del Museo del Prado.
La demostración de que el conocido como Jarrón Fortuny-Simonetti no perteneció a Fortuny está estructurada en seis apartados:
1º No tenemos ni un solo dato que nos diga que este jarrón perteneció a Fortuny: ni del mismo Fortuny, ni de su cuñado Ricardo de Madrazo, ni de su mujer Cecilia, ni de Federico de Madrazo, ni de ninguno de sus amigos o conocidos ¡absolutamente nada! ¡Ni donde lo encontró Fortuny, ni a quien se lo compró, ni cuánto le costó!, ¡¡nada!!
2º Cuando la familia Fortuny-Madrazo abandona Granada en octubre de 1872 para marchar a Roma, el pintor mandó construir tres cajones de madera con muelles para sus dos jarrones y para el azulejo.
3º A finales de 1873 o comienzos de 1874 Fortuny manda hacer una serie de fotografías de su taller romano en las que podemos ver, entre otros muchos objetos de su colección, los jarrones del Salar y del Albaicín, pero en ninguna de ellas vemos ningún otro jarrón.
4º Tras su muerte se hace un inventario exhaustivo de todas sus posesiones en el que se enumera de manera pormenorizada el contenido de su casa y de su estudio: muebles, ropa, cuadros y antigüedades de sus colecciones. Como no podía ser de otra forma, en este inventario aparecen los dos jarrones, del Salar y del Albaicín, el azulejo hoy en el Instituto Valencia de Don Juan y el resto de objetos de cerámica que poseía; nada se dice del jarrón que nos ocupa.
5º También tras su muerte, su viuda decide subastar todos los objetos de uso cotidiano, doméstico, pinturas y antigüedades que habían pertenecido a su marido, subasta para la que se imprimió el correspondiente catálogo en el que, al igual que en el inventario, solamente aparecen los dos jarrones susodichos.
6º En una carta escrita desde Granada a principios del año 1871, dirigida a su amigo Atilio Simonetti, Fortuny le felicitaba por la adquisición de un jarrón y le recordaba la escasez de ejemplares de estas características.
Entonces, ¿por qué se atribuyó a Fortuny la propiedad del jarrón existente en el Museo de la Alhambra? A comienzos de 1873 Fortuny fabricó unos soportes de sujeción para sus dos jarrones, según él mismo explica al barón Davillier en carta fechada el día 5 de marzo del indicado año, fabricando un tercer soporte para el jarrón de su amigo y discípulo Simonetti, con el que compartía taller.
Simonetti muere en 1925 y tras su muerte sus herederos deciden vender su colección, en la que se encuentra el jarrón, que el Estado español adquiere en 1934. Cuando éste llega a España, viene con su soporte y el gobierno decide depositarlo en el Museo Arqueológico de la Alhambra. Al recibirse el jarrón en Granada y ver que éste tenía un soporte igual a los fabricados por Fortuny para sus jarrones, la primera idea que se les vino a la mente a los receptores fue que éste también había pertenecido al pintor catalán. Así pues, desde 1934 este jarrón ha sido conocido como de Fortuny-Simonetti, sin que en ningún momento hubiese pertenecido a Fortuny, solamente por el hecho de que tenía un soporte igual a los fabricados por el pintor para sus dos jarrones del Salar y del Albaicín.





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