Andrés Neuman: “Con la novela traté de poner en pie a la persona que había detrás de semejante legado y tamaña valentía”
Hasta que empiece (Alfaguara) es una biografía novelada de María Moliner, escrita por Andrés Neuman. Es, además, el libro con el que el Club de lectura de la Alhambra celebrará el Día de las Biblioteca, el sábado 24 de octubre, a las 11:30 en el Salón de Actos del Palacio de Carlos V. Será un encuentro especial con Neuman y por eso hemos querido hablar con él, antes de la cita, para conocer detalles de esta luminosa obra.
Lo primero que confiesa el escritor, al preguntarle cuál fue la motivación para escribir Hasta que empiece a brillar, es que esta obra es fruto de una obsesión personal.
“Estudié Filología en la Universidad de Granada y fue allí cuando comencé a manejar ese diccionario. Me enamoré de su contenido, pero también empecé a desarrollar una curiosidad por la vida de su creadora. Un día me pregunté por qué sabía tan poco de la autora de mi diccionario preferido. De esto casi 30 años, cuando comencé a interesarme sobre la otra vida de María Moliner, la previa a su diccionario y la que es precisamente la que explica por qué y cómo tomó esa decisión absolutamente inesperada, quijotesca e improbable de escribir, ella sola, un diccionario durante 16 años hasta completar las ochenta mil palabras de las cuales se compone el Diccionario de uso español que hoy conocemos como ‘El Molinero’”.
Lo segundo que admite es que la curiosidad que siente por la vida de María Moliner data desde hace más de 30 años, pero el proceso de investigación más específica, con la intención de escribir una obra de ficción, le tomó entre ocho a diez años.
“El periodo de investigación fue más sistemático. Leí las biografías que están a nuestra disposición. Vi la obra de teatro, la opera, los documentales que existen. Leí mucha literatura académica en tres campos, sobre todo el lexicográfico; por supuesto, el gramatical, porque el diccionario de María Moliner es un pequeño diccionario de andar por casa (no es un diccionario que se restrinja a funciones ortodoxas) y en el campo de la bibliotecología, porque en el gremio de las bibliotecas, María Moliner no es menos adorada, admirada y recordada que en el gremio lingüístico. Después de juntar toda esa información, me puse a pensar en ella como una mujer de cuerpo entero. Como una persona con sus adversidades, deseos, mezquindades e inseguridades. Traté de poner en pie a la persona que había detrás de semejante legado y tamaña valentía”.
¿De todo lo que investigaste sobre la vida de María Moliner, qué es lo que más recuerdas o quisieras compartir?
Hay dos momento que son especialmente conmovedores y que dibujan una especie de círculo. Uno está al principio y el otro al final de su vida. El primero es una niña que había nacido en un hogar que podríamos calificar de clase media ilustrada, hasta que a los doce años su padre abandona a la familia, como se estilaba por ese entonces, y ella queda desplazada; cae en una situación de precariedad económica muy seria, empieza a trabajar a esa edad y no deja de ganarse un sueldo hasta los setenta años. María Moliner trabajó durante cincuenta y ocho años de su vida para ganarse el pan, algo que en una mujer, para principios del Siglo XX, era verdaderamente extraordinario. Y el segundo, es imaginar a María Moliner siendo consciente de que las palabras se le iban escapando entre los dedos como si fuesen de arena, después de haber creado un libro de arena como es su diccionario. Un libro de arena en el sentido de Borges, de aquel cuento de alguien que lee un libro de arena porque es infinito, porque al releerlo nunca es el mismo libro. Y el diccionario de María Moliner tiene algo de eso. Y, además, la idea de Moliner tratando, como en Cien años de soledad, de escribir en un papelito cómo se llaman las cosas para no olvidarse resulta una imagen trágica y poética de como todas las vidas tienen sus momentos de epifanía, de revelación y también de pérdida.
Juguemos por un segundo. Imaginemos que tienes la oportunidad de preguntarle algo a María Moliner ¿Qué sería?
Si pudiese ver a doña María, si pudiésemos invocar su fantasma, que es lo que traté de hacer durante todos estos años ¿no?, pero si se materializara y pudiera decirle algo, aparte de abrazarla mucho, porque he sentido mucha necesidad de darle un abrazo y las gracias por todo lo que ha iluminado nuestras vidas, le preguntaría por las reformas y cambios que se le quedaron pendientes en la segunda edición. Sabemos que doña María Moliner llegó a planear una segunda edición, que revisó sobre todo el primer tomo, que es el que había salido en 1966, pero apenas pudo revisar el segundo, que es el que se publicó en el sesenta y siete y que tenía pensado realizar algunas modificaciones. No todas ni tantas como finalmente se realizaron en los años venideros. Así que a mí me gustaría que doña María Moliner leyese la versión modernizada del Moliner y nos diese su opinión.
Entrevista realizada por Betty Hernández.





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