Texto icono

BLOG

DEL PATRONATO DE LA ALHAMBRA Y GENERALIFE

18 agosto 2019

Vajilla verde y manganeso

La cerámica con decoración en verde y manganeso es una producción de lujo propia de la etapa califal. Se caracteriza por los motivos decorativos pintados en verde y negro sobre un fondo blanco.  Los talleres de Madīnat al-Zahrā’ produjeron gran cantidad de piezas de esta cerámica para atender las necesidades de la ciudad palatina, pero desde el propio siglo X esta técnica cerámica se extendió a otros lugares, teniendo a Madīnat Ilbīra en Granada como otro gran centro de producción y llegando también a otros talleres como los de Toledo, Valencia, Zaragoza o Mallorca.   

La vajilla verde-manganeso englobó diversas piezas de mesa, tornea- das y por lo general provistas de bases planas o ligeramente convexas, tales como: ataifores, zafas o cuencos, jarras con dos asas, jarros provis- tos de una y caño vertical, jarritos con una sola asa, redomas, orzas, tazas, botes y otros recipientes pequeños usados como especieros o saleros. En su decoración, el manganeso sirvió para dibujar y perfilar al color verde más difuminado e impreciso, incluyendo temas vegetales (palme- tas digitadas, florones, hojas de loto), epigráficos (cúfico simple o florido con frases como al-mulk: el poder o baraka: bendición), geométricos (gran- des círculos, cintas y sogueados o cordones de la eternidad, semicírculos aplicados como cenefas, cuadrículas), zoomorfos (pavo real, pájaro o ga-

cela, con una ramita sujeta por el pico o boca, liebre o león) y de figu- ración humana, esta última más excepcional y ligada sobre todo a la pro- ducción cordobesa (femenina y masculina, sentados o de pie, bebiendo o tocando instrumentos musicales en escenas cortesanas, arqueros o gue- rreros). En sus composiciones se utilizaron criterios de repetición o alter- nancia, dando a menudo variedad a un mismo motivo al colorearlo alter- nativamente con cobre y manganeso, se tendió a la estilización y, en el caso de los seres vivos, se les dibujó de perfil, en una plasmación más conceptual que naturalista, con la que se evitaba infundirles vida, algo reservado sólo a Dios (figs. 4, 5 y 6). En las piezas más simples se aplica- ron únicamente trazos o manchas en cualquiera de estos dos colores.

El origen de la decoración en verde y manganeso –o en verde y morado- se pue- de rastrear hasta la China de la dinastía Tang en el siglo VII, difundiéndose hacia occi- dente a través de Persia y Mesopotamia, y llegando a la Península Ibérica hacia fines del periodo emiral (finales del siglo IX e inicios del siglo X). Durante un tiempo se ha venido pensando que el verde y manganeso andalusí podría tratarse de una produc- ción califal realizada en el entorno palatino de Madīnat al-Zahrā’ -con un posible se- gundo centro productor en Madīnat Ilbīra- pero hoy sabemos que estas cerámicas se difunden rápidamente y comienzan a producirse simultáneamente en distintos centros ya desde el siglo X, si bien debemos destacar la importancia de las producciones reali- zadas en los talleres palatinos de Madīnat al-Zahrā’, dependientes del poder omeya. Con la técnica del verde y manganeso se decoraron diversos tipos de piezas siendo las más frecuentes las formas abiertas de vajilla, como los ataifores, pero tam- bién se realizaron jarras, botellas, redomas, orzas o tazas. Los motivos ornamentales son variados y suelen estar inspirados en elementos decorativos presentes en la arqui

tectura o los tejidos, éstos pueden ser: motivos geométricos, trenzados de dos o de tres cabos, motivos vegetales, motivos epigráficos, motivos zoomorfos y, de forma casi excepcional, representaciones humanas. Estas cerámicas, claramente suntuarias, se convirtieron en un objeto de prestigio y se difundieron por todo al-Andalus, llegando hasta los reinos cristianos ya fuera como regalo, como botín, o a través del comercio de productos de lujo. Por otra parte, estas cerámicas están cargadas de valores simbólicos principal- mente relacionados con el califa y el poder de la dinastía omeya. El profesor Barceló llamó la atención sobre el significado de los colores apuntando que en estas piezas se une el verde, considerado el color del Islam, con el negro, emblema de poder y digni- dad en este caso de la dinastía omeya, también la elección de algunas epigrafías, co- mo el término al-Mulk (el poder) alusivo tanto al poder divino como al del soberano, o la representación de algunos animales como el león, el caballo o el pavo real, harían alusión al soberano convirtiendo la pieza cerámica en representación del poder omeya cordobés y en un objeto con el que difundir este mensaje.

La cerámica con decoración en verde y manganeso es una producción de lujo propia de la etapa califal. Se caracteriza por los motivos decorativos pintados en verde y negro sobre un fondo blanco.  Los talleres de Madīnat al-Zahrā’ produjeron gran cantidad de piezas de esta cerámica para atender las necesidades de la ciudad palatina, pero desde el propio siglo X esta técnica cerámica se extendió a otros lugares, teniendo a Madīnat Ilbīra en Granada como otro gran centro de producción y llegando también a otros talleres como los de Toledo, Valencia, Zaragoza o Mallorca.   

La vajilla verde-manganeso englobó diversas piezas de mesa, tornea- das y por lo general provistas de bases planas o ligeramente convexas, tales como: ataifores, zafas o cuencos, jarras con dos asas, jarros provis- tos de una y caño vertical, jarritos con una sola asa, redomas, orzas, tazas, botes y otros recipientes pequeños usados como especieros o saleros. En su decoración, el manganeso sirvió para dibujar y perfilar al color verde más difuminado e impreciso, incluyendo temas vegetales (palme- tas digitadas, florones, hojas de loto), epigráficos (cúfico simple o florido con frases como al-mulk: el poder o baraka: bendición), geométricos (gran- des círculos, cintas y sogueados o cordones de la eternidad, semicírculos aplicados como cenefas, cuadrículas), zoomorfos (pavo real, pájaro o ga-

cela, con una ramita sujeta por el pico o boca, liebre o león) y de figu- ración humana, esta última más excepcional y ligada sobre todo a la pro- ducción cordobesa (femenina y masculina, sentados o de pie, bebiendo o tocando instrumentos musicales en escenas cortesanas, arqueros o gue- rreros). En sus composiciones se utilizaron criterios de repetición o alter- nancia, dando a menudo variedad a un mismo motivo al colorearlo alter- nativamente con cobre y manganeso, se tendió a la estilización y, en el caso de los seres vivos, se les dibujó de perfil, en una plasmación más conceptual que naturalista, con la que se evitaba infundirles vida, algo reservado sólo a Dios (figs. 4, 5 y 6). En las piezas más simples se aplica- ron únicamente trazos o manchas en cualquiera de estos dos colores.

El origen de la decoración en verde y manganeso –o en verde y morado- se pue- de rastrear hasta la China de la dinastía Tang en el siglo VII, difundiéndose hacia occi- dente a través de Persia y Mesopotamia, y llegando a la Península Ibérica hacia fines del periodo emiral (finales del siglo IX e inicios del siglo X). Durante un tiempo se ha venido pensando que el verde y manganeso andalusí podría tratarse de una produc- ción califal realizada en el entorno palatino de Madīnat al-Zahrā’ -con un posible se- gundo centro productor en Madīnat Ilbīra- pero hoy sabemos que estas cerámicas se difunden rápidamente y comienzan a producirse simultáneamente en distintos centros ya desde el siglo X, si bien debemos destacar la importancia de las producciones reali- zadas en los talleres palatinos de Madīnat al-Zahrā’, dependientes del poder omeya. Con la técnica del verde y manganeso se decoraron diversos tipos de piezas siendo las más frecuentes las formas abiertas de vajilla, como los ataifores, pero tam- bién se realizaron jarras, botellas, redomas, orzas o tazas. Los motivos ornamentales son variados y suelen estar inspirados en elementos decorativos presentes en la arqui

tectura o los tejidos, éstos pueden ser: motivos geométricos, trenzados de dos o de tres cabos, motivos vegetales, motivos epigráficos, motivos zoomorfos y, de forma casi excepcional, representaciones humanas. Estas cerámicas, claramente suntuarias, se convirtieron en un objeto de prestigio y se difundieron por todo al-Andalus, llegando hasta los reinos cristianos ya fuera como regalo, como botín, o a través del comercio de productos de lujo. Por otra parte, estas cerámicas están cargadas de valores simbólicos principal- mente relacionados con el califa y el poder de la dinastía omeya. El profesor Barceló llamó la atención sobre el significado de los colores apuntando que en estas piezas se une el verde, considerado el color del Islam, con el negro, emblema de poder y digni- dad en este caso de la dinastía omeya, también la elección de algunas epigrafías, co- mo el término al-Mulk (el poder) alusivo tanto al poder divino como al del soberano, o la representación de algunos animales como el león, el caballo o el pavo real, harían alusión al soberano convirtiendo la pieza cerámica en representación del poder omeya cordobés y en un objeto con el que difundir este mensaje.

Icono con un más

Te puede interesar

Descubre más temas
relacionados con esta entrada.

La Dobla de Oro. En lectura fácil
29 agosto 2019

La Dobla de Oro. En lectura fácil

LEER MÁS
Tres caminos históricos que llevan a la Alhambra
28 agosto 2019

Tres caminos históricos que llevan a la Alhambra

LEER MÁS
La Alhambra en la producción fotográfica europea de 1840 a1888
27 agosto 2019

La Alhambra en la producción fotográfica europea de 1840 a1888

LEER MÁS