La restauración de las bóvedas con pintura sobre piel de la Sala de los Reyes

La Sala de los Reyes, ubicada en el Palacio de los Leones y construida bajo el 2º reinado de Mohammed V a finales del siglo XIV está flanqueada por tres alcobas situadas al este cubiertas con falsas bóvedas de madera decoradas con pinturas sobre piel con rica iconografía.

Sobre estas importantísimas pinturas, únicos ejemplos pictóricos que se conservan con estas características dentro del ámbito del arte hispanomusulmán, existen numerosas teorías, propiciadas básicamente por la falta de fuentes documentales, acerca de quién pudo hacerlas y cómo, su significado, fecha de ejecución, etc. Su restauración, proceso científico-técnico que ha durado casi dos décadas, ha resultado ser un momento único e irrepetible a través del cual se han podido aclarar cuestiones y abrir nuevas vías de investigación.

Constructivamente constan de un armazón de madera en forma de casco de barco invertido cuyo anverso se cubrió con varias piezas de piel curtidas y fijadas a la madera. Sobre la piel se aplicaron las distintas capas pictóricas y las decoraciones doradas. Los alarifes artífices de estas bóvedas combinaron conocimientos de carpintería y de tratamiento de la piel con técnicas de pintura mural.
Iconográficamente poseen distintos niveles de interpretación, como piezas independientes y como parte del conjunto donde se hallan insertas: el Palacio de los Leones, que es considerado máximo exponente arquitectónico del reino nazarí y donde ocupan un lugar privilegiado.

Por otro lado, la obra refleja un momento histórico en el que las relaciones entre musulmanes y cristianos eran continúas e intensas, de manera que el límite entre “lo mudéjar” y “lo islámico”, a veces, no pasaba de ser un mero formalismo geográfico.

La Sala de los Reyes ha sufrido a lo largo de su historia intervenciones de diversa índole. La actuación arquitectónica que más afectó al estado de conservación de las pinturas fue la realizada por D. Rafael Contreras en 1855 para reparar las filtraciones de agua. En esta intervención se eliminaron las antiguas cubiertas y el primitivo sistema de ventilación de las bóvedas sustituyéndolo por tejados independientes. A partir de esta fecha el deterioro de las pinturas avanzó muy rápidamente como consecuencia de la entrada de agua procedente de los tejados. Situación que se vió agravada por los intentos de reparación que se hicieron para frenar el deterioro de la piel y de la capa pictórica. En 1960 se aplicó cera- resina mediante calor para cubrir las faltas y para consolidar la superficie pictórica, lo que provocó un arrugamiento general del cuero y desprendimientos de la capa pictórica.

Las últimas obras arquitectónicas realizadas en las cubiertas de la Sala de los Reyes han solucionado los problemas de entrada de agua. Tras estos trabajos se abordaron los procesos de restauración de las bóvedas. Las fases de fijación y limpieza devolvieron la intensidad y nitidez a los colores y formas. La fijación de la piel se conseguió a través de anclajes mecánicos que permiten las variaciones dimensionales de las pieles sin incrementar las tensiones. Para reponer las faltas de piel y capa pictórica y devolver así al conjunto su lectura estética se ha usado un material a base de celulosa que se adapta a los movimientos de los distintos materiales, se amolda fácilmente a todas las deformaciones de la obra y permite la reintegración cromática del conjunto.

La restauración de las bóvedas con pintura sobre piel de la Sala de los Reyes
La restauración de las bóvedas con pintura sobre piel de la Sala de los Reyes
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