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DEL PATRONATO DE LA ALHAMBRA Y GENERALIFE

21 diciembre 2016

Los investigadores y la Alhambra. Bárbara Boloix Gallardo

Bárbara Boloix Gallardo, Doctora en Filología Árabe por la Universidad de Granada, actualmente profesora en el Departamento de Estudios Semíticos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada y autora de numerosas investigaciones y publicaciones como “Las sultanas de la Alhambra. Las grandes desconocidas del reino nazarí de Granada (Siglos XIII-XV)”, ha sido tan amable de atendernos y prestarse a contestar las siguientes preguntas:     P. Sus investigaciones están principalmente centradas en la Historia del Reino Nazarí y recientemente en las mujeres de la dinastía nazarí ¿Qué le atrajo de dichas temáticas? R. Siempre he sentido una gran inclinación hacia la Historia durante la época medieval. Cuando comencé mis estudios de Filología Árabe, hace ya años, y según iba avanzando en ellos, me fui decantando de una manera natural por la Historia de al-Andalus y, de modo muy especial, por el periodo nazarí. Supongo que en ello influiría bastante el haber nacido en Granada y crecido viendo la Alhambra. Siento además una profunda admiración por la cultura árabe, por todo el riquísimo legado que ha aportado a la civilización humana en general, y a aspectos tan diversos de la cultura española como la arquitectura, el urbanismo o los paisajes rurales hasta nuestra lengua, música o gastronomía. Creo que en mí debe correr sangre árabe por las venas porque siento una especial emoción escuchando música andalusí o paseando sin prisa por el Albaicín. De hecho, en un par de ocasiones me han sugerido el posible origen árabe de mi primer apellido, Boloix, un hilo del que tengo que tirar para averiguarlo. Es por ello que mi dedicación a la historia de la dinastía nazarí la entiendo como una consecuencia, o inspiración, natural de mi forma de ser y de sentir. Mi interés por el estudio de las mujeres nazaríes surge ante una curiosidad científica por conocer mejor la historia de esta estirpe; una historia que había sido escrita sólo por y para hombres, a pesar de que se intuía obviamente la existencia de mujeres en ella. Partí de la convicción personal de que no debemos conformamos con la versión meramente masculina y masculinizada de la historia, pues ésta estará siempre coja e incompleta. Es innegable, y más desde la atalaya de nuestros tiempos, que la aportación de hombres y mujeres respectivamente al devenir histórico constituyen las dos caras de la misma moneda y que es necesario atender a ambas. El origen natural de los sultanes nazaríes eran sus madres, por lo que éstas debieron de tener una influencia fuerte en ellos desde su infancia. Según esto, entendí que el conocer a estas sultanas podía facilitar mucho el comprender mejor sus reinados y sus personalidades. Dicha curiosidad me llevó a indagar sobre estas sultanas en las fuentes árabes y también en las cristianas, comprobando que había muchísima información por rescatar y ensamblar, con la intención de completar el hilo argumental de la historia de los Nazaríes. Creo que estudiar estas sultanas y sacar sus identidades y aportaciones a la luz era una obligación moral como investigadora y como mujer.

Barbara Boloix Gallardo en la Alhambra
Barbara Boloix Gallardo en la Alhambra
P. ¿Cómo define o entiende la labor de investigación? R. Personalmente entiendo la labor investigadora como una profunda vocación y no como una mera faceta de mi profesión académica. Disfruto muchísimo investigando, metiéndome horas y horas en las fuentes en busca de datos para realizar nuevos trabajos sobre distintos aspectos del periodo al que me dedico o de otros de la historia andalusí o magrebí. Pienso que un buen académico no puede ni debe descuidar su faceta investigadora, porque de ella depende en muy buena parte su crecimiento intelectual. Para ello resulta fundamental el constante diálogo y debate con compañeros no sólo de la especialidad sino también de otras disciplinas académicas, como la Historia Medieval, la Historia del Arte, la Arquitectura, la Arqueología o la Antropología, que complementan mis conocimientos en mi caso. También considero imperante el estar continuamente en contacto con las tendencias historiográficas de la academia internacional, para nutrirse de nuevas técnicas y enfoques de investigación. En este sentido resultó fundamental para mí el tiempo que he vivido e investigado en el extranjero, en ciudades como Londres y, fundamentalmente, mi periodo postdoctoral en Saint Louis, Estados Unidos, donde tuve la oportunidad de enseñar y de investigar en una universidad durante cuatro años. De igual manera, resulta tremendamente beneficioso asistir a congresos y seminarios internacionales, ya que estos encuentros permiten debatir con compañeros sobre los temas de investigación en curso. P. Usted compagina su labor investigadora con su labor docente ¿Es complicado conllevar ambas facetas simultáneamente? R. Bueno, pienso que no es difícil si te organizas bien, aunque si te apasiona la investigación, como es mi caso, siempre te van a faltar horas al día. Considero que para desarrollar bien ambas facetas (docencia e investigación) y crecer en ellas es necesario dedicarse a las dos. La docencia no es, en mi opinión, un mero ejercicio de enseñanza sino también de continuo aprendizaje. Yo aprendo mucho (o, al menos, eso intento) cada día impartiendo clase; aprendo de la propia formación que debo seguir adquiriendo como docente y también aprendo muchísimo de mis alumnos. Todos esos conocimientos, y los debates que se sostienen en las aulas o en congresos y seminarios sobre distintos temas y desde distintas perspectivas académicas, pueden y deben aplicarse a la investigación para enriquecerla, como también debe suceder viceversa, de la investigación a la docencia. P. Varias de sus investigaciones guardan una fuerte relación con la Alhambra ¿De dónde procede su interés por el monumento y las personas que lo habitaron? R. Como ya he mencionado con anterioridad, en mi interés por la Alhambra y por el periodo nazarí tal vez haya influido el haber nacido y crecido en Granada, y el haberme dedicado posteriormente al estudio de la lengua y de la cultura árabes. De esa combinación debió de surgir mi inclinación hacia estos temas. La Alhambra, por mucho que haya sido estudiada desde muy diversas perspectivas complementarias entre sí, sigue siendo un pozo sin fondo que no deja de sorprender. Consciente de ello, trato de contribuir, desde mi humilde aportación, a su mejor conocimiento, razón que me ha llevado a centrarme en la dinastía que dio vida y entidad a la Alhambra como residencia palatina, siempre a la expectativa de que aparezcan nuevas fuentes que revelen nuevos datos y que permitan esbozar nuevas reflexiones sobre los mismos. Sin embargo, también soy muy consciente de que el estudio la historia nazarí no se puede centrar única y exclusivamente en lo que acaecía en el interior de sus muros; no podemos entender bien la historia sin estudiar las dinámicas de la sociedad, del pueblo llano en su día a día, que explican tantos y tantos aspectos del Reino de Granada, sobre todo considerando las aportaciones de la Escuela Marxista británica y de la Escuela de los Annales. Un ejemplo perfecto es que la información que nos suministran las crónicas árabes no es completa ni objetiva, ni refleja al conjunto de la sociedad sino a la élite (la realeza y la aristocracia), por lo que no podemos depender solamente en este género historiográfico. Hay que recurrir constantemente a otro tipo de fuentes que nos ayudan a completar el puzle de la vida real, como son los diccionarios biográficos, la poesía o las actas documentales, que tantos detalles aportan sobre la identidad y la vida cotidiana de los personajes que reflejan o reseñan.
Las sultanas de la Alhambra
Las sultanas de la Alhambra
P. Respecto a su publicación “Las sultanas de la Alhambra. Las grandes desconocidas del reino nazarí de Granada (Siglos XIII-XV)”. ¿A qué cree que se debe el olvido o desconocimiento de las mismas? R. La primera gran razón, que ya expuse en la introducción del propio libro, es el carácter eminentemente masculino de la historiografía árabe medieval. Las crónicas y la mayor parte de las fuentes que se producían en dicha época eran escritas por y para hombres. A ello hay que añadir la concepción de la mujer en la cultura islámica como un ser perteneciente a la esfera privada de la vida y de la sociedad, razón que llevaba a querer protegerla física y vitalmente del exterior, ya que en la mujer recaía el honor familiar. Esta combinación de circunstancias llevó a silenciar la existencia de las mujeres en las fuentes, lo cual no implica en modo alguno que éstas no tuvieran peso en aspectos como la sociedad, la economía o la política. El caso de las sultanas nazaríes es un ejemplo de ello, al igual que lo son los colectivos femeninos de otras dinastías islámicas medievales; son mencionadas en las crónicas pero no tanto como los sultanes o los varones de la familia nazarí, a pesar de la gran importancia que algunas de ellas alcanzaron. Esta coyuntura me llevó pues a tener que buscar y rebuscar datos en fuentes de todo tipo para encontrar la información que había disponible sobre dichas féminas y ensamblarla. P. ¿Qué proyectos o investigaciones tiene actualmente en desarrollo? ¿Podría hablarnos un poco sobre ellos? R. En la actualidad, sigo sumida en la investigación sobre temas nazaríes, que me apasionan. Hace unos meses finalicé un libro sobre la vida y el reinado del primer emir nazarí, Muhammad I, que me ha servido de hilo conductor para explicar cómo se produjo la fundación del Reino de Granada a lo largo del difícil siglo XIII. Si todo va bien, este libro verá la luz el año que viene. Por otro lado, sigo dirigiendo un proyecto de investigación sobre el Palacio de Dar al-Horra, situado en el Albaicín, que me fue encargado y que es financiado por el Patronato de la Alhambra y el Generalife. En este proyecto, en el que participamos cinco investigadores de distintas especialidades e instituciones, pretendemos estudiar dicho edificio desde diferentes perspectivas -histórica, arquitectónica, ornamental, etc-, tanto durante el periodo nazarí como en época ya cristiana. Adelanto que Dar al-Horra tiene una historia apasionante. Hemos encontrado datos muy curiosos que revelan la gran versatilidad funcional del edificio en su transición de manos nazaríes a cristianas. Igualmente, la editorial Brill me ha encargado coordinar una Historia de Granada durante la época medieval y principios de la Edad Moderna que, por primera vez, verá la luz en inglés. Este volumen abarcará, desde muy distintas perspectivas –política, social, cultural, científica, literaria, artística, arquitectónica, arqueológica, etc. – el desarrollo de la ciudad en las distintas fases que atravesó durante la época andalusí, desde el siglo VIII hasta el XI, en que fue fundada por los beréberes Ziríes, luego bajo las dinastías almorávide y almohade, en su trayectoria nazarí como verdadera capital de un reino, y posteriormente una vez fue conquistada por los Reyes Católicos, con las transformaciones sociales y urbanas que en ella se produjeron en consecuencia durante los siglos XV, XVI y XVII. Para la elaboración de este trabajo he contado con un equipo maravilloso y multidisciplinar de especialistas, entre los que figuran arabistas, investigadores de Historia Medieval, de Historia del Arte, arquitectos, arqueólogos, etc. Por último, tengo en perspectiva preparar la segunda edición de “Las Sultanas de la Alhambra”, que incluya nuevos datos y bibliografía, así como sigo pensando y trabajando en otros proyectos que exploren nuevos aspectos de la historia nazarí y meriní.   Entrevista y fotografías realizadas por: Gonzalo De Lázaro Gonzalo (asesor técnico del Servicio de Investigación y Difusión) Alejandro Daza García (experto en arquitectura y patrimonio)

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Icono comentario 1 comentario

  1. Icono avatar

    Roberto González / 2 years ago

    Buenas tardes. Me encanta descubrir al autor detrás de la obra. Conozco este libro y he podido disfrutar de su lectura, un trabajo de una gran profesionalidad y de enorme interés. Me ha parecido apasionante poder descubrir las inquietudes, pensamientos e intereses de la autora. Sin duda, es un libro que recomiendo a cualquier persona interesada en la temática.

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