viernes - 3|09|2010

Patio de la Lindaraja. Alhambra de Granada

De estructura semejante al Patio de la Reja pero con un ambiente de carácter claustral, debe su nombre al mirador que lo preside

Patio de la Lindaraja

Contiguo al Patio de la Reja se abre otro con estructura semejante pero ambiente ciertamente diferente por su carácter claustral. El Patio de Lindaraja adopta el nombre del precioso mirador que lo preside en su cara meridional, toda ella fachada exterior del Palacio de los Leones que, hasta el siglo XVI, quedaba abierta al paisaje.

A partir de entonces, lo que debió ser un jardín bajo y abierto queda encerrado por las tres crujías de las Habitaciones del Emperador, con galerías porticadas en planta baja para las que se utilizaron columnas procedentes de otros lugares de la Alhambra, creando así una sensación de claustro acentuado por el diseño del jardín y por la fuente situada en su centro.

Esta, de piedra de Sierra Elvira y diseño barroco en su base, antepecho y pilastra, tuvo, al menos desde 1626 hasta marzo de 1995 en que se desmontó para su restauración y conservación en el Museo de la Alhambra, una hermosa taza nazarí de mármol con decoración de gallones e inscripción epigráfica, probablemente destinada al mismo Palacio de los Leones.

Se sale del Patio y del itinerario de los Palacios, por la única de las tres crujías, que también tiene en planta alta una galería denominada hasta época reciente «de Châteaubriand» por haber dejado en ella su firma el famoso escritor y político francés, cuyas columnas proceden del derribo del Patio de Machuca.