Partal. Alhambra de Granada
Una gran alberca situada en el centro está presidida por el pórtico tras el que se encuentra la torre de las Damas
Partal y Jardines
Tras ascender por un estrecho paseo ajardinado, abierto al paisaje del Sacromonte, dejamos a nuestra izquierda la muralla norte de la Alhambra y restos de muros y pavimentos que conforman lo que modernamente se denomina Patio de la Higuera.
Una pequeña pérgola nos desemboca en una amplia explanada que se corresponde con la parata inferior del Partal. A la izquierda, presidiendo a ésta se encuentra la estructura arquitectónica que da nombre a todo el área: el pórtico del Palacio del Partal.
Situado, como es tradicional en estos edificios, volando la muralla del recinto, también en su disposición recuerda al Palacio de Comares, con una gran alberca central presidida por el pórtico, aquí de cinco arcos, tras el que se desarrolla la estancia principal en el interior de una torre conocida con el nombre de las Damas.
La decoración de sus paramentos presenta el habitual zócalo de alicatados, amplios paños de yeserías originalmente policromados hasta el arrocabe y cubierta con armadura de madera. Su tipología decorativa ha atribuido su construcción a la época del sultán Muhammad III (1302-1309) lo que lo presupone como el palacio -al menos parcialmente en pie- más antiguo de la Alhambra.
Junto a la Torre de las Damas, por encima del pórtico sobresale un bello y reducido mirador, muy característico de la arquitectura nazarí, presente en otros palacios como el de Comares o el del Generalife, al que denominaron modernamente por las extraordinarias vistas, el observatorio.
Uno de los hechos por los que destaca el Palacio del Partal, a diferencia de sus vecinos de Comares y Leones que han mantenido más o menos intacta su estructura general desde la etapa nazarí, es que este Palacio se ha visto incorporado como tal al Conjunto de la Alhambra hace apenas un siglo.
Concretamente el 12 de marzo de 1891 su propietario, Arthur Von Gwinner, cede su titularidad al Estado. El edificio era entonces una simple casa de dos plantas, con sus paramentos interiores enfoscados, enmascarando gran parte de la estructura y la decoración original.
Otra curiosidad del edificio es el techo interior de madera de la Torre de las Damas que fue desmontado por su último propietario, apareciendo a principios de siglo en Berlín, siendo hoy una de las piezas destacadas del Museum für Islamische Kunst del Staatliche Museen Preussischer Kulturbesitz.
Finalmente, los dos grandes leones de mármol, del siglo XIV, originarios del antiguo Maristán en el Albaycín, y que estuvieron frente a la galería, fueron trasladados para su restauración y conservación en el Museo de la Alhambra en 1995. Se habían situado en el Partal en la segunda mitad del siglo XIX, por lo que ni por conservación, cronología, funcionalidad ni contexto tenía sentido su presencia en el lugar.
Los Jardines del Partal
Este bellísimo sector del Conjunto Monumental de la Alhambra es fruto del natural desarrollo, a raíz de una acertada planificación paisajística y arquitectónica, iniciada en la década de los años treinta del siglo pasado.
Desde mediados del pasado siglo se fueron completando una serie de adquisiciones y expropiaciones de pequeñas propiedades particulares existentes en esta zona que propiciaron la realización de sucesivas exploraciones arqueológicas.
Se consolidaron muros, pavimentos y elementos arquitectónicos, especialmente a partir del primer tercio del siglo XX, conformándolos con plantaciones complementarias, haciendo de la integración de restos arqueológicos, consolidación arquitectónica, vegetación y paisaje, un feliz modelo que ha tenido gran influencia en la imagen de la Alhambra y en otros muchos lugares.
La disposición original del sector se corresponde con una serie de aterrazamientos o paratas que, siguiendo los niveles del terreno, ascienden desde la misma muralla de la fortaleza, elevada sobre la margen izquierda de la cuenca del río Darro, hacia la zona alta de la Alhambra, colonizando y urbanizando el que probablemente fue primer asentamiento palaciego planificado por los nazaríes.





