viernes - 24|10|2014

Mirador de Daraxa. Alhambra de Granada

Los delicados alicatados y la proporción del diseño arquitectónico nazarí componen uno de los elementos más bellos de los Palacios de la Alhambra

Mirador de Daraxa

Tras un proporcionado arco de mocárabes aparece uno de los elementos más bellos y ponderados de los Palacios de la Alhambra: el mirador de Lindaraja, denominación adaptada al castellano de al-'Ayn Dar Aisa, los «ojos de la casa de Aisa», pues en época nazarí era una atalaya abierta al paisaje, ante la que se extendía un jardín bajo.

El umbral del arco de acceso posee los alicatados más agraciados de la Alhambra por su reducido tamaño y ejecución; sobre ellos, las tradicionales tacas se ven sustituidas por sendos arcos ciegos.

El paramento interior del mirador es un resumen perfecto del concepto proporcional en el diseño decorativo arquitectónico nazarí que ha llevado a algunos autores a considerarlo el exponente más claro de un posible «barroco nazarí».

Bajo un arco ciego de mocárabes se desarrolla toda una decoración en yesería policromada, básicamente epigráfica, que enmarca una ventana con doble arco y parteluz que al igual que las ventanas laterales, están situadas en puntos muy bajos para, sentados en el suelo, divisar el paisaje.

Una falsa cubierta con cristales de variados colores, verdadera joya documental, culmina la parte superior de la estancia, probablemente el espacio con un carácter más áulico del Palacio de los Leones.