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El Patronato de la Alhambra y el Generalife realizan periódicamente diversas actividades de enorme interés internacional.

Los surtidores de la fuente de los Leones
25/11/2015

Los surtidores de la fuente de los Leones

El  surtidor más antiguo presentado es el original de la Taza de la Fuente de los Leones, construida para centrar el Palacio del Riy?Å al-Sa’?d (Palacio del Jardín Feliz), conocido  actualmente por el nombre de su fuente como Palacio de los Leones. Este palacio fue construido hacia 1380 por el sultán Muhammad V en los jardines del palacio de su padre y programa una original  fuente que centra el patio de su palacio.

Esta  fuente única en su decoración y estructura, tiene una  taza dodecagonal sobre  12 leones con tallas diferentes.  En el borde superior de la taza dentro de cartelas, presenta tallados 6 versos pertenecieres a la casida de 146 versos escrita por Ibn Zamrak y que tenían como objeto describir el Palacio del Riy?Å en el que la fuente es uno de los elementos más espectaculares y únicos.

Aunque esta pieza ha sufrido cambios a lo largo de la historia que iban adaptándose a la moda del momento,  su surtidor original permaneció intacto y en uso, dejándose ver al desmontarse,  el 9 de julio de 1966, la segunda taza que fue incorporada en altura.

Según nos cuentan en el trabajo publicado por el padre Darío Cabanelas y el prof. Antonio Fernández Puertas, el 16 de marzo de 1981 a petición de ellos, se desmonta el  cilindro que hacía de surtidor, para estudiar el mecanismo medieval y se comprobó que se había mantenido hasta nuestros días.

Ibn Zamrak extrae para tallar en la taza de la fuente, los versos de la casida en donde se describe el palacio, la fuente y  su funcionamiento

“...¿No ves cómo el agua se derrama en la taza,

pero sus caños la esconden enseguida?

Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas,

lágrimas que esconde por miedo a un delator...”

Ibn Zamrak

(trad.. D. Cabanelas y A. Fernández Puertas)

El  surtidor que aparece como un cilindro moldurado de caliza crema frente a la blancura de mármol de Macael de la taza y  Leones, se muestra perforado con dos anillos de ocho agujeros, mayores las inferiores y menores las superiores, unidos a  tubos de plomo que conducen hacia el interior del cilindro.  Con este sistema, el agua se derramaba a la taza y  volvía a desaguar hacia el  interior, permitiendo un movimiento constante en silencio del agua como nacimiento natural, tal y como lo describe el poema.

Esta solución y funcionamiento tan sutil, se pierde totalmente con los cambios producidos en la fuente, primero con la superposición de una segunda taza nazarí, reutilizada de otro lugar y actualmente en el jardín de los Adarves de la Alcazaba de la Alhambra y posteriormente,  con la incorporación además, de un alto surtidor, que también aquí presentamos y que  supone el efecto opuesto  al nazarí, al permitir un alto chorro de agua que se lanzaba hasta 4 m de altura y  rompía sobre la taza y las figuras de león.

Este alto surtidor moldurado como  los collarinos de una columna, se dice que  imitaba a otros nazaríes pequeños en altura que  tienen  su superficie tallada con  ondulaciones  en zigzag para evocar las ondas del nacimiento del agua sobre una superficie irregular. Éste del siglo XIX mucho mayor y con  una funcionalidad completamente diferente a la medieval,  responde al gustos de espectaculares  fuentes con  chorros de agua que se elevan y rompen.