La vajilla de Madinat al-Zahra

La vajilla de Madinat al-Zahra

mar 25, 2019

Durante el periodo que comprende los años entre el 711 y el 1031, la dinastía omeya ostenta el poder en al-Andalus, primero como emirato dependiente de Damasco, y posteriormente como un califato independiente tras la proclamación  de ‘Abd al-Raḥmān III en el año 929. Se inicia una etapa de esplendor artístico y cultural que queda reflejado en Madīnat al-Zahrā’, “la ciudad brillante”, sede palatina y símbolo del prestigio califal  fundada en Córdoba entre los años 936 y 940. Actuó como residencia personal de la familia el califa y sede administrativa del gobierno.

El auge urbano y la vida palatina precisaba Madīnat al-Zahrā’ de un ajuar cerámico adecuado para satisfacer las necesidades de la corte. Se hace un amplio uso de formas como los ataifores y jofainas y también se emplean nuevas piezas de influencia oriental como botes o redomas, todos ellos de gran calidad técnica. En relación a los ataifores eran estos unos platos hondos utilizados para presentar y consumir los alimentos en la mesa. En este tipo de piezas tenía gran importancia el desarrollo decorativo, pues era un objeto de los más expuesta a la visión de comensales e invitados. Piezas similares a los ataifores son las jofainas, aunque de menor tamaño. Este tipo de pequeño plato de forma abierta debió utilizarse para tomar sopas, para servir salsas o para beber. Otro elemento del ajuar palatino fueron las redomas, unas vasijas de pequeñas dimensiones, ancho fondo y boca estrecha utilizadas en la mesa para contener y servir líquidos como agua, vinagre o aceite.

Entre las propuestas ornamentales utilizadas para este tipo de piezas destaca el uso de la técnica de verde y manganeso. La cerámica con decoración en verde y manganeso es una producción de lujo propia de la etapa califal. Se caracteriza por los motivos decorativos pintados en verde y perfilados en negro sobre un fondo blanco, utilizando para ello una base de cobre para el pigmento verde y manganeso para los tonos negros/morados, aplicados sobre la engalba blanca. Los talleres instalados en la propia ciudad de Madīnat al-Zahrā’ a mediados del siglo X produjeron gran cantidad de piezas cerámicas con esta compleja técnica, la primera de las grandes ornamentaciones producidas en al-Andalus que muy pronto se empezó a producir en otros lugares del califato con la implantación de talleres locales.

Estos objetos eran piezas suntuarias con un gran valor simbólico ligado al poder de la dinastía omeya. Fueron elementos de prestigio, ofrecidos como dávidas califales a los funcionarios y gobernadores y reconocidos en los reinos cristianos, donde también llegaron como ofrenda, botín o por el comercio de manufacturas de lujo.

Los temas ornamentales que se desarrollaron en la  cerámica verde y manganeso califal fueron fundamentalmente atauriques vegetales, formas geométricos, motivos zoomorfos y textos epigráficos, sobre todo palabras  o frases que aluden al poder o a la protección.  En estos temas se observa una uniformidad estilística, con manchas o trazos en verde más difuminado y perfilados con oscuras líneas de manganeso.

En la sala II del Museo de la Alhambra se pueden ver algunos ejemplos de esta vajilla en verde manganeso procedentes de de Madīnat al-Zahrā’ y realizada en el siglo X. Conocemos estas piezas:

Ataifor con epigrafía al-Munk

Ataifor con base plana, pared curva continua en el interior y perfil ligeramente quebrado al exterior, con carena alta. El  borde es casi recto con labio redondeado.

Presenta decoración vidriada en verde y manganeso, con melado el exterior. El borde es recorrido por una serie de semicírculos unidos a modo de lóbulos de color verde con contornos negros.

En el fondo se sitúa el tema decorativo principal:  una inscripción de caracteres cúficos verdes con contornos negros con la palabra al-Munk (el poder) sobre el fondo en blanco. Esta iconografía aparece, con mínimas variantes, en un gran número de ataifores de este momento.

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Ataifor con representación zoomorfa.

Ataifor con pared curva en el interior y exterior,  borde exvasado y labio vuelto hacia el exterior.

El borde está circundado por una serie manchas amorfas negras y verdes de manera alterna. En el centro de la composicón se encuentra  un cuadrado vegetal con prolongaciones en sus vértices. Una serie de finas líneas perpendiculares a sus laterales aportan un sentido radial a la decoración. Dentro del cuadrado vegetal en intenso verde se inscriben cuatro formas romboidales, en reserva de blanco delimitada en negro, que contienen una pequeña figura animal con la cabeza baja, tres patas representadas, ojo marcado y cola.

Al exterior la pieza se encuentra melada.

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Ataifor con ajedrezado

Ataifor con base plana, pared curva en el interior y exterior, fondo plano y labio apuntado.
Se encuentra reconstruido con escayola a partir de varios fragmentos originales, estos fragmentos constituyen 2/3 de la pieza original.

La decoración de esta pieza es de carácter concéntrico. El borde es recorrido por una capa de melado interrumpida por cinco segmentos curvos de color verde con contornos negros. En el fondo se sitúa un círculo que inscribe un ajedrezado con casillas blancas y verdes, todo con contornos en negro.

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Ataifor de la gota

Esta pieza tiene base plana, con pared ligeramente curva en el interior y exterior. Presenta un borde exvasado y engrosado con labio.

La decoración está vidriada en blanco, verde, melado y negro, tanto al interior como al exterior. El interior se cubre con un capa de blanco que ocupa toda la pieza. Recorre el borde una banda de melado interrumpida por cuatro formas semicirculares negras y cuatro triangulares verdes. En el fondo hay una gran gota que contiene un motivo vegetal con palmas.

El exterior se recubre totalmente de color melado.

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Jofaina con epigrafía

Pequeño plato con base levemente convexa, pared de perfil curvo y borde redondeado.

Su decoración consiste en una cartela epigráfica central enmarcada por un rectángulo realizado con una fina linea en negro. La palabra escrita es al-Munk (el Poder), pintada en trazos verdes desvaídos y delimitados con trazos en manganeso.

El borde del recipiente está decorado con cuatro formas semicirculares.

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Jofaina con decoración vegetal

Jofainas con base ligeramente convexa, pared de perfil curvo y borde redondeado.

El diseño central se compone de un motivo vegetal de cuatro hojas alargadas y lanceoladas pintadas en verdes y demilitadas en manganeso. Entre cada una de las hojas se sitúa otra forma vegetal de palma de dos hojas con fruto central pintadas en negro. El borde del recipiente está decorado con cuatro formas semicirculares en verde perfilado en negro, motivo que vemos repetido de forma similar en este tipo de piezas.

Al exterior la jofaina está vidriada en un tono melado.

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Jofaina con formas zoomorfas

Jofainas con base ligeramente convexa, pared de perfil curvo y borde redondeada.

En la parte central presenta decoración radial en torno a un círculo central. En ella se combinan pequeñas figuras con forma de hoja con formas zoomorfas muy estilizadas, en concreto con silueta de aves de perfil, quizá patos. Las aves están pintadas con manchas de verde y perfiladas en negro, delimitando el pico, ojo y cola.

El borde del recipiente tiene como ornamentación cuatro formas semicirculares  en negro.

 

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Redoma con cordón de la eternidad

Botella con base plana y cuerpo globular con quiebro al exterior. El cuello, que debía ser largo y estrecho, se encuentra hoy perdido.

La decoración se centra en la mitad  superior del cuerpo de la botella y está formada por una decoración radial de  franjas verticales que suben desde una fina línea negra central situada en el centro del cuerpo hasta el arranque del cuello.  En cada franja se repite el tema decorativo de cordón de eternidad, con un motivo helicoidal en reserva de blanco rodeado de verde y enmarcado en líneas negras. Las bandas alternan anchura, las más gruesas presentan manchas negras dispuestas en fila sobre el cordón. Las franjas más finas presentan las manchas en dos filas a los lados del cordón.

El espacio resultante entre franja y franja se ornamenta con unas manchas en manganeso.

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BIBLIOGRAFÍA:

MARINETTO SÁNCHEZ, P. Algunos temas de la cerámica califal decorada. Homenaje al profesor José Mª Fórneas Besteiro. Granada: Universidad de Granada, 1995, Pp. 1103-1128.

MARINETTO SÁNCHEZ, P. Ataifor califal epigrafiado. Dos milenios en la Historia de España: Año 1000, Año 2000. Madrid: Sociedad Estatal España Nuevo Milenio, 2000. Pp. 204-205.

PAVÓN MALDONADO, B. La loza doméstica de Madinat al-Zahra. Madrid: Instituto Miguel Asín, 1972. XXXVII. Pp. 202 y 213-214.

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