Fuente de piquera nazarí

Fuente de piquera nazarí

ene 16, 2019

El agua  jugó un papel determinante en la Alhambra y no se puede entender el monumento nazarí sin el elemento que le dio su razón de ser y posibilitó su construcción en la colina roja. El agua regó acequias y huertas, definió el paisaje y las formas, aportó murmullo y quietud a los patios alhambreños y actuó como un elementos más del programa ornamental nazarí.

El agua en la Alhambra conforma un complejo entramado formado por el sistema hidráulico de la Acequia Real, que recorre el espacio como arteria principal de riego y distribución de agua por toda la ciudad palatina. Junto a ella, una red secundaria de acequias menores, norias, albercas, aljibes y depósitos que suministraban el agua a todo el recinto, a los jardines, a la medina, a los palacios y a la alcazaba; haciendo de la Alhambra no solo un espacio habitable, sino también un rico y exuberante vergel.

El agua se convertía en parte destacada en palacios y jardines. Las albercas jugaban un papel fundamental en la definición estética del espacio, reflejando la luz y los colores  y generando nuevas perspectivas que transformaban la visión y creaban ilusiones ópticas.

Las fuentes eran otro elemento de gran importancia en todo este entramado. Fuentes circulares ubicadas en estancias como la sala de Abencerrajes o Sala de Dos Hermanas, que con el bullir del agua generaban un suave murmullo; fuentes surtidores y monumentales como la de los Leones; o fuentes que vertían su agua en albercas, como las del Patio de Comares.

Estas última se ubican  a uno y otro lado de la gran alberca de Comares, en los pórticos norte y sur, una frente a otra. Se trata de unas fuentes planas de piquera realizadas en mármol pulido en una sola pieza. Las fuentes están conformada por una taza y una piquera. La taza presenta forma circular, con un pequeño surtidor en la parte central del que sale a borbotones el agua que genera unas ondas circulares concéntricas sobre la lámina de agua de la taza. Las piqueras presentan unos brazos largos y estrechos que  conducen el agua que fluye hasta la alberca. La apertura que enlaza con la taza es estrecha para frenar el impulso del agua, y se abre a una forma circular que a su vez se comunica con otro espacio alargado de mayor grosor que finaliza en una forma de embudo.

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Similar a estas fuentes de Comares es esta otra fuente que forma parte de la colección del Museo de la Alhambra. La documentación histórica asociada a la fuente que se conserva el  Museo de la Alhambra sitúa que estuvo ubicada en la Torre de las Damas, en el Partal, aunque tal emplazamiento no se ha podido comprobar de manera fehaciente. En cualquier caso se trata de una fuente plana con piquera realizada en mármol que estuvo ubicada junto a una alberca de la Alhambra. Se talló en una sola pieza, alisada y pulida en la zona superior del interior de la taza.

La taza de la fuente es un cilindro inscrito en esta caso, y a diferencia de las de Comares, en una estructura cuadrangular, con un orificio calado de sección circular en el centro para el surtidor por el que bullía el agua. La piquera es corta y de desarrollo longitudinal simple, con gruesos brazos que se estrechan en forma de embudo al llegar al final. Presenta decoración tallada en el desagüe de la piquera, y mientras que interiormente desarrolla un estrangulación mediante paredes convexas, al exterior se define un juego de quiebros de noventa grados para finalizar en una pared cóncava al perfil interior.

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Este tipo de piezas estaban pensadas para ser insertada en el pavimento y quedar ubicadas a ras de suelo. El agua saldría a pequeños y suaves borbotones del centro de la taza y discurriría remansada por la piquera hasta verter en la alberca. La estrecha desembocadura se ubicaría prácticamente al mismo nivel del agua de la alberca, favoreciendo que el líquido entrara de manera suave y lenta a través del estrechamiento y minimizando la distorsión que el fluir del agua generaría en la quietud de la superficie. Se conseguía así que el agua fluyera de manera calmada y que no alterara la función ornamental de espejo que ejercía la alberca, tal y como se puede ver en las fuentes situadas en el patio de Comares. A pesar de que el agua sale con fuerza del surtidor, la forma de las piqueras frenan su discurrir y hace que caiga mansamente sobre la capa de agua de la alberca, evitando oscilaciones y ruido.

 

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Este tipo de fuentes son características del sultanato nazarí, no hallándose ejemplos similares en etapas anteriores.

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