Braseros de piedra del Museo de la Alhambra

Braseros de piedra del Museo de la Alhambra

nov 10, 2015

El Reino Nazarí de Granada apenas llegó a conocer la Pequeña Edad del Hielo, pero el clima Mediterráneo Sub-Continental, la cercanía a Sierra Nevada y la altura de la ciudad, hacen de Granada la ciudad que registra las temperaturas más frías de Andalucía. Si a ello sumamos la extraordinaria amplitud que tienen algunas de las estancias palatinas de la Alhambra, cabe suponer que los nazaríes se empleasen en combatir las bajas temperaturas durante los meses de invierno. Fueron varias las soluciones empleadas para dicho fin, desde la ubicación de los salones principales en el área norte de los edificios para recibir mayor horas de luz y la alternancia de plantas bajas y altas (1), hasta el uso camisas (al-qamis) y pellizas (farw) de pieles animales o lanas como el cordero y el conejo (2).

Sin embargo en este post queremos hablar sobre la costumbre de los braseros labrados en piedra arenisca, de los cuales se han encontrado numerosos ejemplares en la ciudad palatina de la Alhambra. Sin ánimo de hacer un estudio en profundidad, sí nos gustaría presentar las piezas más significativas, citar algunos de sus paralelos más cercanos y exponer la problemática para su estudio.

CONJUNTO

Excluyendo los dos datados en época califal, el Museo de la Alhambra conserva un total de 26 números de inventario relacionados con braseros de piedra pertenecientes al “Fondo Antiguo”. Cuatro de esos inventarios pegan dos a dos, lo que reduce el número a 24. De todos ellos, cinco fueron sometidos a un proceso de reintegración con escayola que agruparon varios fragmentos por presentar una lectura completa del perfil. Así pues diecinueve se conservaban en estado fragmentario.

Deducimos que tanto los reintegrados como el resto fueron localizados en excavaciones arqueológicas, obras de mantenimiento o restauraciones a lo largo del siglo XX, pues ninguno de ellos ha llegado totalmente completo a nuestro días.

Aunque desarrollan formas un tanto dispares (circulares, poligonales y lobulados) todos ellos tienen un gran receptáculo para recibir las brasas y patas de trípode para no quemar las alfombras que debieron recubrir el suelo. Pero quizás la procedencia y su decoración son los elementos que mejor caracterizan y unifican el conjunto de braseros que presentamos.

De los 24 braseros, ocho se hallaron en la Alhambra, uno llegó desde Jaén (Arco de San Lorenzo) y 15 carecen de procedencia. No obstante, algunos ejemplares del último grupo conservan depósitos terrosos de color rojizo y textura arcillosa. Este sedimento es característico del “conglomerado Alhambra”, dato que arroja luz acerca de dónde fueron encontrados.

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DECORACIÓN

Casi todos los ejemplares tienen en común una decoración simplista que poco tiene que ver con el ornato oficial que recubrió palacios, mezquitas y resto de edificios públicos. La decoración en todos los casos se encuentra más cercana a motivos de origen africano-bereber que se mantienen hoy día en el norte de África. Esta decoración se caracteriza por la sencillez de sus líneas, tramas básicas y poco enrevesadas, una factura un tanto tosca y clara vocación geométrica. A groso modo, y sin entrar mucho en el asunto, hay cuatro grupos decorativos:

  • Zig-zag y líneas paralelas. Es la más habitual, 12 ejemplares presentan esta decoración. Las líneas paralelas se alternan en grupos en vertical y horizontal.

  • Punteados. Se conservan dos ejemplares con estos motivos. Las secuencias de puntos describen una línea en zig-zag que ocupa todo el cuerpo (1367 y 68484)

  • Gotas invertidas. Un solo ejemplar dispone de esta decoración, que además comparte con los motivos en zigzagueantes (68257)

  • Rombos. Solo un fragmento de brasero presenta rombos en su cara exterior (68258).

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Precisamente Leopoldo Torres Balbás (3)  y posteriormente Fernández-Puertas (4) llaman la atención sobre los motivos decorativos que presentan los braseros. Menciona el primero que debieron estas hechos por “manos bereberes”. Aunque con salvedades, una decoración con similar concepto presentan algunos enseres del ajuar cerámico andalusí. Esta decoración es especial patente en jarras de almacenaje y jarritas de mesa pintadas y o esgrafiadas del suroeste peninsular.

OTROS BRASEROS

Otros museos andaluces cuentan entre sus colecciones con braseros andalusíes, muchos de ellos de cerámica y con decoraciones distintas.

El Museo de Málaga dispone de varios ejemplares con planta estrellada y realizados en cerámica. Alguno de ellos procedentes de la Alcazaba de la ciudad y datados en época almohade. Pero quizá nos interesa más uno de ellos, un brasero tallado en caliza con decoración simplista y datado también en época Almohade (5).

El del Museo de Jaén no nos interesa en esta ocasión por presentar más analogías con los fechados en época califal en el Museo de la Alhambra.

De Almería tenemos constancia de dos ejemplares, ambos de cerámica y bien distintos a los del Museo de la Alhambra. El primero de ellos rescatado de lo debería haber sido un yacimiento con información muy valiosa (6). Las similitudes con los del Museo de Málaga son realmente importantes y su datación en el siglo XII es más fiable que la de otros braseros expuestos en este artículo. El segundo, fechado entre los siglos XII y XIII procede de la calle Lachambre (7) y, al igual que el anterior, guarda mayor similitud con los ejemplares malagueños.

En el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba se conservan varios braseros interesantes. Uno de ellos, un brasero considerado como califal y procedente del Barrio de Santa Marina (8), comparte similitudes con los de la Alhambra y los de Málaga a la vez, pues además de la decoración simplista y la talla en piedra, presenta la forma estrellada de los cerámicos malagueños. Pero entre otros nos interesa el brasero de la calle Cruz Conde de Córdoba (9) estrellado al exterior, circular al interior, tallado en arenisca, tosco y con una decoración que, sin llegar a ser idéntica, está muy relacionada. La datación para este ejemplar no es muy específica ya que abarca todo el periodo andalusí cordobés.

En la plaza del Cardenal Belluga, Lorca, se exhumaron hasta 5 ejemplares catalogados como alcadafes (10) y que disponen patas junto al borde de la base. A nuestro parecer pudieron ser empleados como braseros. Un de ellos en concreto presenta aristas al exterior al igual que los de Málaga y Almería. Todos ellos proceden de excavación y están fechados en el siglo XIII.

Aunque su concepción es distinta y está más cercano a los braseros datados como califales por Antonio Fernández-Puertas, nos gustaría destacar un brasero de paradero desconocido de Montefrío (Granada)  (11) Y lo mencionamos especialmente porque su decoración combina las secuencias dentadas del ejemplar cordobés con los zigzag y alineaciones paralelas de los alhambreños.

De todos los presentados, ninguno de los braseros llega a coincidir plenamente con las características de los braseros hallados en la Alhambra. Solo uno de los ejemplares cordobeses presenta un decoración similar que podría relacionarse.

CONCLUSIÓN

El brasero forma parte del ajuar que se empleó en el ámbito doméstico andalusí, siendo habituales en cerámica, metal y piedra. Su uso no genera mucho debate, por las amplias dimensiones que tienen sirvieron para llenarlos de brasas recubiertas de cenizas y calentar estancias. Quizá ocasionalmente se utilizasen para la quema de esencias o calentar alimentos, pero para esas funciones ya están los cientos de incensarios y anafres con procedencia Alhambra que custodia el Museo. La piedra se encargó de acumular y mantener el calor, además de ofrecer un soporte fuerte para las oscilaciones térmicas provocas por las brasas.

Durante el siglo XV y XVI tuvieron mucha presencia los braseros de cerámica en el entorno cristiano, valgan de ejemplo las abundantes producciones valencianas (12). A partir finales del siglo XVI (13) principios del XVII se generalizará el uso del metal, material más extendido hasta nuestros días.

Como pensamos que se ha puesto de manifiesto, la problemática que suelen tener los museos con los fondos antiguos es la ausencia de procedencia arqueológica con base científica. Sin contexto estratigráfico la pieza pierde parte gran parte de su valor y obliga a basar su catalogación en paralelos estilísticos, morfológicos o tecnológicos.

Sin disponer de materiales similares a los nuestros y con procedencia arqueológica fiable, no nos aventuramos a establecer más que unas meras anotaciones que podrían oscilar en el futuro con investigaciones de mayor profundidad. Entre esas notas, la presencia de tantos ejemplares en la Alhambra pensamos que indica su uso más o menos sistemático en la Alhambra nazarí. No es un caso extraño la reutilización de materiales pétreos de épocas pasadas en la ciudad Palatina (Pila de Badis, capiteles califales, zócalos de mármol almohades, etc…). No obstante, y pese a no tener datos que lo corroboren, creemos que la aparición de estos braseros en la Alhambra no es fruto de una reutilización y se produjeron en Granada o inmediaciones.

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PARA SABER MÁS

FERNÁNDEZ PUERTAS, A.. Braseros Hispanomusulmanes. Cuadernos de la Alhambra. Vol. 8. Granada, 1972, pp. 77-86.

TORRES BALBÁS, L ”Al-Andalus”, II. 1934. Pp 389-390.

VINCENT, A. M. “Guía del Museo Arqueológico Provincial de Córdoba”, 1965.

FLORES ESCOBOSA, Isabel; MUÑOZ MARTÍN, María del Mar. Vivir en Al-Ándalus. Exposición de cerámica (S. IX-XV). 1993. P. 157-158; Catálogo de la Exposición. Almería, Instituto de Estudios Almerienses Almediterránea, 1993.. 

FLORES ESCOBOSA, I.; MUÑÓZ MARTÍN, Mª M. Las producciones de un alfar islámico en Almería. 1999. p. 212,233/Fig. 12.48; Arqueología y territorio Medieval. 6. Universidad de Jaén.. 

NAVARRO PALAZÓN, J. La cerámica islámica en Murcia. Vol 1.Pp. 118 , 119 y 122

BERNUS-TAYLOR, Marthe. Brûle-parfum. 2000. p. 131, il. 1; Les Andalousis de Damas à Cordoue, París (2000-2001). Catálogo de la Exposición. 

MARINETTO SÁNCHEZ, P. Brasero. Granada: Patronato de la Alhambra y Generalife, 1995. p. 309, il. 1; Arte islámico en Granada. Propuesta para un Museo de la Alhambra, Granada. Catálogo de la Exposición.

PÉREZ LÓPEZ, Silvia. Brasero. Granada: Patronato de la Alhambra y Generalife, 1995. p. 254, il. 1; Arte islámico en Granada. Propuesta para un Museo de la Alhambra, Granada. Catálogo de la Exposición.

SANTOS JENER, Samuel de los. Braserillos árabes de piedra hallados en Córdoba.Córdoba: 1944. Boletín de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, nº 43. 

TORRES BALBÁS, Leopoldo. Los braseros de la Alhambra. Madrid: Escuela de Estudios Árabes, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 1934. p. 389 y 390; Al-Andalus, II, Crónica arqueológica de la España musulmana, I. 

VV.AA.. Braseros. 1981. p. 5; Museo Nacional de Arte Hispano-musulmán de la Alhambra I. Catálogo de diapositivas. Nº 3 (1 diapositiva)

GALLEGO BURÍN, Antonio. Granada, Guía artística e histórica de la ciudad. Nº ed. 12. Granada: Comares, 1996. p. 137-141. 

 

Notas:

1 MARINETTO SÁNCHEZ, P. “Brasero”. Granada: Patronato de la Alhambra y Generalife, 1995. p. 309; Arte islámico en Granada. Propuesta para un Museo de la Alhambra, Granada. Catálogo de la Exposición.

2 Rachid El Hour. La indumentaria de las mujeres andalusíes a través de Zahrat al-rawd fi taljis taqdir al-fard de Ibn Baq. Tejer y vestir: de la Antigüedad al Islam. Ed. Manuela Marín (Estudios árabes e islámicos: Monografías, 1. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2001. pp. 95-108

3 TORRES BALBÁS, L. Los braseros de la Alhambra. Madrid: Escuela de Estudios Árabes, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 1934. p. 389 y 390; Al-Andalus, II, Crónica arqueológica de la España musulmana, I. 

4 FERNÁNDEZ PUERTAS, A. Braseros Hispanomusulmanes”. Cuadernos de la Alhambra. Vol. 8. Granada, 1972, pp. 77-86

6 FLORES ESCOBOSA, I; MUÑOZ MARTÍN, M. M.; LIROLA DELGADO, J. “Las producciones de un alfar islámico en Almería”, Arqueología y territorio medieval, Nº 6, 1999, págs. 207-240.

7 FLORES ESCOBOSA, I; MUÑOZ MARTÍN, M. M. Vivir en Al-Ándalus. Exposición de cerámica (S. IX-XV). 1993. P. 157-158; Catálogo de la Exposición. Almería, Instituto de Estudios Almerienses Almediterránea, 1993. P. 163.

10 NAVARRO PALAZÓN, J. La cerámica islámica en Murcia. Vol 1.Pp. 118 , 119 y 122

11 FERNÁNDEZ PUERTAS, A. Braseros…”.

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