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DEL PATRONATO DE LA ALHAMBRA Y GENERALIFE

21 febrero 2018

El cristal de roca egipcio

En las colecciones de algunos museos y en monasterios e iglesias europeas, se han localizado una pequeñas piezas de cristal de roca provenientes del Egipto. Sus pequeñas dimensiones y el haber acabado formando parte, en muchas ocasiones, de otras piezas de mayor envergadura hace que suelan pasar desapercibidas, pero son objetos singulares que merece la pena conocer y de los que en esta ocasión os hablamos.

El cristal de roca es cuarzo puro y el procedente de Egipto tiene como característica el ser muy claro y de gran calidad. Se conoce que fue trabajado desde la etapa Tuluní, pero fue duramente el reinado de los fatimíes cuando el trabajo del cristal del roca se convierte en una industria real y se tallan objetos de gran perfección, belleza y calidad. El Califato Fatimí abarca dos siglos y medio, desde el año 909 hasta el 1170, y ocupó en primer lugar la actual zona de Túnez.  En el año 969, los gobernantes fatimíes conquistaron Egipto en el 969 y rebautizaron su nueva capital, El Cairo, como  Al-Qahira (?la Victoriosa?). Comienza así un periodo de esplendor que tiene como resultado la creación de piezas de lujo para la corte fatimí. Cerámica dorada, maderas finamente talladas, tejidos y piezas de vidrio para el boato real y engalanamiento del ajuar doméstico.  Los tesoros de los califas fatimíes fueron uno de los más opulentos del mundo islámico y en ellos se encontraban objetos muy singulares realizados en un material poco común, el cristal de roca. Se crearon diversas piezas de  que muestran la habilidad técnica alcanzada. Tipológicamente se han encontrado: frascos de muy pequeñas dimensiones, probablemente usados para guardar esencias o ungüentos, recipientes de mayor envergadura tipo botella  y piezas de ajedrez. al-Maqrizi (766-845 / 1364-1442), historiador egipcio, escribió que en el tesoro real fatimí había 17.000 cajas que contenían cristal de roca. Técnicamente usaban varios tipos de corte, tanto recto como en ángulo, creando formas curvadas de gran maestría y haciendo incisiones y muescas para dar diversidad a la talla. Los objetos tallados a bisel, que recuerdan a las tallas en madera de Samarra, se encuadran en época pre-fatimí, mientras que las piezas más sofisticadas y en las que se alcanza el apogeo de la técnica son del reinado fatimí. La claridad de cristal de roca egipcio unido a la pericia de los talladores, producía unos  juegos de luces que dotaban a las piezas de una gran belleza y hacía que fuesen bienes muy preciados. Es probable que algunas de estas piezas empezaran a llegar a Europa desde el momento en el que comenzaron a realizarse. Muchas de ellas fueron adquiridas por los cruzados y donadas a iglesias y santuarios,  otras entraron a formar parte del circuito comercial y llevadas a diversos lugares como piezas de importación que serían compradas por gobernantes y aristócratas, mostrando así lo apreciado que fue en la época este material. Además,  en el siglo XI, un empobrecimiento de la corte obligó al califa fatimí al- Mustansir  a tener que  vender gran parte del Tesoro Real en una subasta pública para pagar el sueldo de sus tropas, entre esos tesoros se encontraban la colección de piezas de cristal de roca. Según describe el historiador egipcio al-Maqrízí en el Kitab al-Dhakhai?ir w?al-Tuhaf (El libro de los dones y las rarezas), en el tesoro real fatimí había 36.000 objetos de cristal de roca, que a partir de ese momento se dispersaron por la  cuenca mediterránea, extendiéndose a través de  las rutas comerciales y de peregrinación. También a al-Andalus llegarían estas piezas, probablemente como consecuencia de la demanda existente de productos de lujo y como piezas exclusivas de importación, procedentes de los contactos comerciales por el Mediterráneo. Muchos de estos objetos de cristal de roca terminaron formando parte de los tesoros de la iglesia y usados como objetos de culto o  para exhibir reliquias sagradas. Para ello fueron montados con engarces de oro, plata o cobre para añadirle bases, cierres o incluso asas, para ser utilizados como jarras. Se engalanaron con piedras preciosos o se adosaron a distintos objetos muebles, como el Arca de San Felices de San Millán de la Cogolla con remates hechos con piezas de ajedrez de cristal de Roca. Otros ejemplos de este cambio de función son el relicario de las uñas de Santa Clara, en el monasterio del mismo nombre en Italia, o el Cáliz de Santo Toribio en la catedral de Astorga, entre otros. Piezas islámicas  que se reconvierten así en nuevos objetos con una nueva funcionalidad dentro de la liturgia cristiana, siendo reutilizadas como relicarios, cálices o formando parte de objetos litúrgicos. Actualmente ejemplos de piezas realizadas en cristal de roca y procedentes de Egipto, y reconvertidas en su mayoría, se pueden encontrar en catedrales, iglesias y monasterios de toda Europa. Son destacados tres piezas que conservan inscripciones que permiten su dotación,  Se conservan tres objetos de prestigio, tallados en cristal de roca, datados por sus inscripciones: el aguamanil  del califa al-Aziz del tesoro de la iglesia de San Marcos de Venecia; el aguamanil de Husayn ibn Djawhar del Palazzo Pitti en Florencia y el creciente lunar del califa al-Zahir de Nuremberg . En total, se estiman que se conservan alrededor de 180 piezas de este material en todo el mundo, de las cuales 40 se encuentran en España  (CASAMAR, M. y VALDÉS, F., 1996), una en el Museo de la Alhambra, otra en el Museo Arqueológico Nacional, 20 en el Museo Diocesano de Lérida  y el resto en distintas catedrales y espacios religiosos. R4620 La pieza de cristal de roca del Museo de la Alhambra es pre-fatimí, corresponde al periodo îjsidi. Se trata de un pequeño esenciero de 8,6 cm de alto y 2,2 de diámetro. Como base para la realización de esta pieza se usó un único bloque cilíndrico de cristal de roca, que fue tallado en frío a rueda, a través de una muela que  al girar  producía el efecto abrasivo sobre el cristal. El interior se taladró para generar el recipiente que contendría la esencia, mostrando así el dominio técnico de los artesanos fatimíes, capaces de ahuecar el cristal de roca sin romperlo. La decoración combina formas geométricas con diseños vegetales de palmas. Para reutilizarse como perfumador a la pieza se le añadió una base y un tapón. Pequeños botes muy parecidos se pueden ver en las colecciones de otros museos,  como el relicario de pelo de la Virgen del Museo Británico, y otro esenciero del mismo museo;  la botella del Museo Victoria&Albert; un pequeño bote de la colección del LACMA y otro del Museo Aga Khan. Todos estos pequeños recipientes apenas tenían capacidad para contener líquido, de ahí que se usaran para almacenar perfumes o esencias, que a su vez también eran artículos de lujo. Tras su reconversión cristiana resultaron muy adecuados y preciados para contener reliquias, tanto por la bellezas de su material y pequeño tamaño, como por la transparencia y luminosidad del cristal de roca que permitía observar su contenido. Actualmente, el esenciero de cristal de roca del Museo de la Alhambra se puede ver expuesto en la sala VII del museo. IMG_2740 BIBLIOGRAFÍA:

J. CAMÓN AZNAR (1936/39): ?Las piezas de cristal de roca y arte fatimí encontrados en España: lote del monasterio de Celanova?, Al-Andalus 4, pp. 396-405. CONTADINI, A.. “Translocation and Transformation: Some Middle Eastern Objects in Europe”. En: The Power of Things and the Flow of Cultural Transformation. Art and Culture between Europe and Asia, ed. by Lieselotte E. Saurma-Jeltsch and Anja Eisenbeiss. Berlin-Munich: Deutscher Kunstverlag, 2010. pp. 42-65.

CASAMAR, M: ?Esenciero?. En : Arte islámico de Granada. Propuesta para un Museo de la Alhambra, Granada. 1995 CASAMAR, M. y VALDÉS, F.: ?Arrotomas Irakes?. En: Homenatge a mossén Jesús Tarragona, Lérida, 1996. pp. 67-88

CASAMAR, M. y VALDÉS, F.: Saqueo o comercio. La difusión del arte fatimí en la península ibérica.

GARCÍA GIMÉNEZ, R.  VALDÉS FERNANDEZ, F.: ?Acerca del origen y de la cronología de los cristales de roca llamados fatimíes: el vidrio de Badajoz y la botella de Astorga?. Cuadernos de prehistoria y arqueología, Nº 23, 1996, págs. 260-276.

ERDMANN, K.: ??Fátimid? rock crystal?. Oriental Art, 3. 1951 Pp. 142-146.

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