Blog del Patronato de la Alhambra y Generalife

Albéniz en la Alhambra, una velada de amistad, amor y música

Albéniz en la Alhambra, una  velada de amistad, amor y música

abr 10, 2019

Isaac Albéniz (1860-1909), el célebre compositor y pianista español, visitó Granada en el mes de julio de 1882, cuando apenas contaba con veintidós años. Por aquel entonces su nombre sonaba ya resplandeciente y esperanzador como las notas de su romántica e intimista música. Pasó así a engrosar la numerosa lista de artistas que desafían a la Alhambra buscando en su mirada la ansiada inspiración.

Isaac Albéniz, algunas notas sobre su vida

Isaac Manuel Francisco Albániz y Pascual nace el 29 de mayo de 1860 en Campodrón (Gerona-España). Fue un niño prodigio, pues a los cuatro años ya dio su primer recital a piano. Pronto su familia se traslada a Madrid y el joven Albéniz inicia sus estudios en la Escuela Nacional de Música y Declamación (Real Conservatorio).

No tardaría el intrépido músico en iniciar una gira de conciertos por España, culminando sus actuaciones en Puerto Rico y Cuba. Continuará sus estudios en el prestigioso Conservatorio Royal de Bruselas, donde obtuvo el primer premio cum laude en la clase de Brassin.

Albéniz

Albéniz

En 1883 Albéniz se instala en Barcelona y comienza sus estudios con Felipe Pedrell. Este mismo año se casa con Rosina Jordana, una de sus alumnas de piano, con la que tendrá cuatro hijos. Residió también en Madríd, París y Londres, y actuó con éxito por Gran Bretaña y por el resto de Europa. Un reconocimiento que la crítica española se empeñaba en negarle, y por el que el compositor luchó durante toda su vida.

Se pueden distinguir tres etapas fundamentales en la carrera musical de Albéniz. Una primera, de carácter romántico e influencia de la música de salón, que comprende sus obras de juventud. Una segunda, denominada etapa nacionalista española, y una tercera etapa marcada por las resonancias impresionistas de influencia francesa.

Y aunque las composiciones de Albéniz evocaron siempre las imágenes y sonidos de España, al final de su vida sentía un profundo desarraigo que lo empujó a vivir fuera de su tierra. Finalmente el músico murió el 18 de mayo, aquejado de una dolencia renal, en Cambo-les-Bains (Francia).

Una velada en la Alhambra

Pero el joven músico, no solamente hallaría en los palacios nazaríes nuevas formas de belleza, sino que encontró además un torrente de emociones y la mano cálida y suave de la amistad.

Así nos lo relata Luis Seco de Lucena en su artículo, Albéniz en la Alhambra, donde nos describe el amistoso encuentro entre el artista y el conservador, por aquel tiempo, de la ciudad palatina, don Rafael Contreras.

Apropiándose de las testimoniales palabras de su padre, Seco de Lucena nos trasporta a las mágicas veladas que aquí se sucedieron en el mes de julio de 1882. Dos deliciosos recitales que Albéniz ofreció a un público selecto y amigo, fundiendo a los presentes en un éxtasis musical y afectivo.

En el primero, en la Casa de los Tiros, interpretó obras de Weber, Bach, Mendelssohn y Chopin. El segundo en el domicilio de Rafael Contreras, situado junto a la Puerta del Vino, donde improvisó melodías inspiradas en las bellezas de la Alhambra.

Puerta del Vino

Puerta del Vino

Contó también Albéniz con otro motivo inspirador, esta vez no artístico, sino personal, que lo animó a improvisar algunas notas con sabor a ese espíritu granadino que en aquellos días se había apoderado de sus sentidos. La presencia de la hija del anfitrión, Lina Contreras, que compitió con las bellezas de la Alhambra en el corazón del compositor español.

Sirvió a Albéniz este íntimo encuentro con Granada para unir las notas de su música a la belleza de sus arábigas formas. Inicia entonces una nueva etapa en su carrera artística caracterizada por la profusión de ritmos de danzas populares y elementos del cante jondo. Sus composiciones se revisten entonces de un alhambrismo romántico que conquistará a público y crítica, primero en Londres y después en París.

Algunas de estas obras de inspiración granadina son: Serenata Morisca; Zambra granadina; Granada (que forma parte de la Primera Suite Española); Torres Bermejas; La Vega (único número de un proyecto de suite titulado La Alhambra); la pieza titulada El Albaicín (que inicia el tercer cuaderno de su gran obra Iberia)

Casa de los Tiros

Casa de los Tiros

La amistosa carta de Isaac Albéniz

Quiso el músico compartir su apoteósico éxito con sus amigos granadinos, enviándole una sincera y emocionada carta a Luis Seco de Lucena Escalada, padre del autor del artículo al que nos referimos, informando de sus logros y recordando su experiencia amistosa y artística vivida en Granada. Documento que, agradecemos, nos regala como fiel testimonio del encuentro entre Albéniz  y la Alhambra.

En ella, Albéniz cuenta emocionado cómo se abre camino en Inglaterra, dando a conocer la música española, hazaña que anima a emprender a otros compositores y músicos españoles. Por lo que solicita que publiquen un extracto de la crítica que hace el diario Daily Chronicle, a propósito de su segundo concierto en Londres, bajo el patronato de la Reina Regente y de la Infanta doña Isabel y mediante la protección del banquero Austrian Lowenfeld.

La estela de Albéniz

Siguiendo los pasos de Albéniz, muchos otros músicos quisieron vivir la experiencia artística y emocional de conocer la Alhambra. Recorrieron estos los palacios y jardines nazaríes buscando un sonido, una forma, una imagen que hiciese brotar la fuente de la inspiración, aquella de la que bebió Albéniz y en la que enjugó sus notas para purificarlas. Por lo que en las obras de estos músicos resuenan también los ecos eternos de la Alhambra.

Véase: Seco de Lucena Paredes, L. (1972). “Albéniz en la Alhambra”. Cuadernos de la Alhambra, nº 8, pp. 31-34.

 

Texto: José Antonio Heredia Aguilar (Graduado en Filología Hispánica y Máster en Culturas Árabe y Hebrea)

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