Owen Jones y la Alhambra

owen_jones_cartelEl Patronato de la Alhambra y Generalife y el Victoria and Albert Museum rendirán homenaje a la figura del arquitecto inglés Owen Jones en la exposición que, a partir del próximo 21 de octubre y hasta el 28 de febrero de 2012, podrá contemplarse en la planta superior del Palacio de Carlos V, en el Museo de Bellas Artes.

La exposición Owen Jones y la Alhambra. El diseño islámico: descubrimiento y visión está comisariada por el Catedrático de Historia de la Arquitectura de la Universidad de Granada, Juan Calatrava, conjuntamente con Mariam Roser-Owen y Abraham Thomas, a partir de un diseño expositivo del V&A, y pretende contribuir, no sólo al estudio de la figura de Jones, sino al conocimiento de la historia del importante papel desempeñado por la Alhambra en las reflexiones de numerosos artistas y arquitectos contemporáneos.

Owen Jones (1809-1874) fue un protagonista central de los grandes debates estéticos de mediados del XIX, reflejo de las incertidumbres que producía el advenimiento de la era de la máquina. En sus casi 50 años de actividad realizó proyectos de arquitectura y de decoración interior, diseño industrial de piezas y elementos constructivos, ilustraciones de libros, propuestas tipográficas, diseños para barajas de naipes, etc. Viajó por España, Francia, Italia y Oriente, escribió libros  de amplísima difusión, impartió clases y conferencias y gozó de una enorme influencia que se prolongó mucho más allá de su muerte.

Uno de sus viajes le llevó, junto con el francés Jules Goury, a Granada y al decisivo encuentro con la Alhambra. En sus dos visitas a la Alhambra (1834 y 1837), Jones miró el monumento granadino con nuevos ojos: no ya como motivo de ensoñaciones o leyendas románticas sino como verdadero tratado de arquitectura, depósito olvidado en el que era posible rastrear esa ciencia exacta del ornamento y del color cuyas leyes trataban de hallar por entonces los arquitectos contemporáneos. Fue en la Alhambra donde surgió su constante aspiración a integrar el legado islámico en la cultura contemporánea, un objetivo que persiguió en toda su prolongada actividad como arquitecto y decorador.

Su estudio del monumento fue extremadamente minucioso, con dibujos, levantamientos e incluso calcos y vaciados en yeso. Fruto de este trabajo fue la publicación, en 1842 y 1845, de los dos volúmenes de Plans, Elevations, Sections and Details of the Alhambra, obra clave de un nuevo tipo de orientalismo que convirtió a la Alhambra en uno de los máximos referentes del debate arquitectónico del siglo XIX.

La mejor ocasión para demostrarlo se presentó en 1851, con la Great Exhibition de Londres (primera de las exposiciones universales) y su Crystal Palace. Entre otras cosas, Jones recibió el encargo de diseñar la decoración interior del palacio y pintó sus estructuras metálicas con los colores básicos de la Alhambra (azul, verde y rojo). Pero, sobre todo, cuando en 1854 se realizó en Sydenham una segunda versión del Crystal Palace, construyó en su interior una réplica del Patio de los Leones y otros ambientes alhambreños. En su folleto explicativo, The Alhambra Court, Jones volvió a exponer las supuestas leyes científicas del ornamento plasmadas en la Alhambra y explicó con total honestidad las diferencias existentes entre su réplica y el Patio de los Leones original. Hasta su destrucción por el fuego en 1936, el Alhambra Court de Sydenham fue la fuente de conocimiento del palacio nazarí para millones de personas.

En 1856 Jones dio el siguiente paso: condensar su experiencia en un verdadero tratado de decoración, The Grammar of Ornament, donde trataba de sintetizar en una “gramática” los principios científicos de la ornamentación. Esta obra fue libro de cabecera para al menos tres generaciones de arquitectos y artistas (incluyendo a Le Corbusier, del que se muestran cuatro dibujos copiados de la obra de Jones).

La obra y las teorías de Jones ejercieron una amplia influencia sobre sus contemporáneos. Numerosos objetos y elementos ornamentales realizados por artistas de diversos países que se beneficiaron de los caminos por él abiertos nos recuerdan que su figura sólo puede entenderse en el marco de un contexto más amplio, el de la problemática del arte, la arquitectura y el diseño modernos, en el que Jones dialogó con figuras como Ruskin, William Morris, Henry Cole o Christopher Dresser. La huella de Jones puede advertirse igualmente en la propia Alhambra, donde será una de las referencias esenciales de los restauradores decimonónicos y, en especial, de Rafael Contreras.

Lugar: Conjunto Monumental de la Alhambra y el Generalife.
Fecha: Del 21 de octubre de 2011 al 28 de febrero de 2012.
Horario: Lunes a jueves y domingo, de 9:00 a 18:00 h. Viernes y sábado de 9:00 a 20:00 h.

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¿Sabías que Owen Jones popularizó a nivel mundial la decoración arquitectónica de la Alhambra?

sabias_owenOwen Jones (1809-1874) fue un protagonista central de los grandes debates estéticos de mediados del XIX, reflejo de las incertidumbres que producía el advenimiento de la era de la máquina. En sus casi 50 años de actividad realizó proyectos de arquitectura y de decoración interior, diseño industrial de piezas y elementos constructivos, ilustraciones de libros, propuestas tipográficas, diseños para barajas de naipes, etc. Viajó por España, Francia, Italia y Oriente, escribió libros  de amplísima difusión, impartió clases y conferencias y gozó de una enorme influencia que se prolongó mucho más allá de su muerte.

Uno de sus viajes le llevó, junto con el francés Jules Goury, a Granada y al decisivo encuentro con la Alhambra. En sus dos visitas a la Alhambra (1834 y 1837), Jones miró el monumento granadino con nuevos ojos: no ya como motivo de ensoñaciones o leyendas románticas sino como verdadero tratado de arquitectura, depósito olvidado en el que era posible rastrear esa ciencia exacta del ornamento y del color cuyas leyes trataban de hallar por entonces los arquitectos contemporáneos. Fue en la Alhambra donde surgió su constante aspiración a integrar el legado islámico en la cultura contemporánea, un objetivo que persiguió en toda su prolongada actividad como arquitecto y decorador.

Su estudio del monumento fue extremadamente minucioso, con dibujos, levantamientos e incluso calcos y vaciados en yeso. Fruto de este trabajo fue la publicación, en 1842 y 1845, de los dos volúmenes de Plans, Elevations, Sections and Details of the Alhambra, obra clave de un nuevo tipo de orientalismo que convirtió a la Alhambra en uno de los máximos referentes del debate arquitectónico del siglo XIX.

La mejor ocasión para demostrarlo se presentó en 1851, con la Great Exhibition de Londres (primera de las exposiciones universales) y su Crystal Palace. Entre otras cosas, Jones recibió el encargo de diseñar la decoración interior del palacio y pintó sus estructuras metálicas con los colores básicos de la Alhambra (azul, verde y rojo). Pero, sobre todo, cuando en 1854 se realizó en Sydenham una segunda versión del Crystal Palace, construyó en su interior una réplica del Patio de los Leones y otros ambientes alhambreños. En su folleto explicativo, The Alhambra Court, Jones volvió a exponer las supuestas leyes científicas del ornamento plasmadas en la Alhambra y explicó con total honestidad las diferencias existentes entre su réplica y el Patio de los Leones original. Hasta su destrucción por el fuego en 1936, el Alhambra Court de Sydenham fue la fuente de conocimiento del palacio nazarí para millones de personas.

En 1856 Jones dio el siguiente paso: condensar su experiencia en un verdadero tratado de decoración, The Grammar of Ornament, donde trataba de sintetizar en una “gramática” los principios científicos de la ornamentación. Esta obra fue libro de cabecera para al menos tres generaciones de arquitectos y artistas (incluyendo a Le Corbusier, del que se muestran cuatro dibujos copiados de la obra de Jones).

La obra y las teorías de Jones ejercieron una amplia influencia sobre sus contemporáneos. Numerosos objetos y elementos ornamentales realizados por artistas de diversos países que se beneficiaron de los caminos por él abiertos nos recuerdan que su figura sólo puede entenderse en el marco de un contexto más amplio, el de la problemática del arte, la arquitectura y el diseño modernos, en el que Jones dialogó con figuras como Ruskin, William Morris, Henry Cole o Christopher Dresser. La huella de Jones puede advertirse igualmente en la propia Alhambra, donde será una de las referencias esenciales de los restauradores decimonónicos y, en especial, de Rafael Contreras.

La exposición Owen Jones y la Alhambra, que se celebra del 21 de octubre de 2011 al 28 de febrero de 2012, pretende contribuir, no sólo al estudio de la figura de Jones, sino al conocimiento de la historia del importante papel desempeñado por la Alhambra en las reflexiones de numerosos artistas y arquitectos contemporáneos.

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Ataifor del Árbol

ataiforEl Ataifor del Árbol es la pieza del mes de octubre en el Museo de la Alhambra. Todos los sábados, a partir de las 12:00 del mediodía, el Patronato de la Alhambra y Generalife organiza esta actividad gratuita, que conducirá el doctorando en Historia del Arte, Gaspar Aranda, en la Sala VI. Las ponencias pretenden desvelar al público las peculiaridades de esta singular elemento doméstico.

Nos encontramos ante una pieza única entre las cerámicas decoradas en azul y dorado nazaríes que se han conservado, por sus grandes dimensiones, su morfología y su ornamentación. Se trata del recipiente de forma abierta de mayor tamaño que se conoce de la alfarería nazarí. Con sus 82 centímetros (cm) de diámetro y 35 cm de altura, es fruto de las manos diestras de un alfarero que fue capaz de solventar con éxito el reto de modelar tan altas y voladas paredes, y que se mantuvieran en regularidad sobre una base demasiado pequeña para las proporciones de la pieza, lo que dificulta su estabilidad.

Tampoco es habitual encontrar una cerámica de tanta amplitud con la silueta correspondiente a un ataifor, es decir, un recipiente abierto y profundo con paredes de tendencia curva; en lugar del perfil cónico característico de la safa que es más frecuente ver. Como complemento, a juzgar por la ranura que lleva en el borde, este ataifor se cubriría con una tapadera también de grandes dimensiones, que pudo no ser de cerámica.

Respecto a la ornamentación, además de haber quedado por el exterior decoración dorada en forma de arcos de palmas, destaca cubriendo toda la superficie interior la representación de un árbol de modo naturalista, pintado en azul, con largas ramas espirilíneas, dispuestas a ambos lados del tronco con ritmo asimétrico pero armónico, de las que brotan hojas de tres y cinco pétalos. Este tema decorativo es, precisamente, el que permite fechar el ataifor hacia 1366 por su similitud con los otros árboles naturalistas que exornan, en yesería tallada y policromada, las albanegas del arco de acceso a la Sala de la Barca, obra debida a la época de Muhammad V en ese justo momento.

Si bien la pieza había llegado a la segunda mitad del XX en fragmentos, tras estudiarlos con minuciosidad se logró recomponer la forma característica de este ataifor y, en 1979-1980, Natividad Gómez-Moreno Bolívar pudo completar la disposición de su fantástica ornamentación. Gracias a esta impagable labor se puede contemplar en su conjunto una pieza espectacular del ajuar cerámico nazarí.

Horario: Todos los sábados del mes a las 12 h
Lugar: Sala VI, Museo de la Alhambra, Palacio Carlos V

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Camino de Ronda

camino_rondaLa Alhambra se encuentra rodeada por una muralla que la hacía inexpugnable a cualquier ataque, enlazándola con la muralla general de la ciudad de Granada. En ella se abren cuatro puertas principales (Armas, Arrabal, Justicia y Siete Suelos) y se distribuyen más de una treintena de torres, entre ellas las hay que funcionaban como viviendas, mientras que otras actuaban como puntos estratégicos del complicado sistema defensivo. Por la cara interna de la muralla corría a  lo largo del perímetro un camino de ronda que ponía en comunicación los diversos recintos y servía, en caso de asedio, como foso de protección.

En el tramo noreste de la muralla, siguiendo el paseo de las torres,  encontramos uno de los mejores ejemplos para comprender el funcionamiento de la estructura defensiva de la fortaleza: La calle de Ronda en el tramo comprendido entre la Torre de los Picos y la del final de la Carrera. Esta calle,  que en un principio discurría paralela a toda la muralla por su cara interior, tenía por objeto el acudir rápidamente a algún punto de la misma donde se produjese un ataque, reforzando la defensa en ese sector. Al igual que el adarve, paso que servía para el recorrido de la guardia en la parte alta de la muralla, su paso se realiza bajo un puente, que en algunos sitios llega a ser un verdadero túnel.

En la actualidad, la calle de Ronda está interrumpida y perdida por reformas que ya empezaron en la edad media, por lo que en varios sectores no se reconoce su trazado. El tramo que ahora se puede visitar como espacio del mes, es tal vez el que se encuentra más completo en cuanto a los elementos que lo constituyen. Muy deteriorado al discurrir los siglos posteriores a la conquista, incluso parcialmente volada la muralla por los franceses antes de su retirada.

El Patronato de la Alhambra y el Generalife tiene como uno de sus objetivos recuperar esta calle en todos los tramos en los que aún permanece, comenzando por el más completo y representativo.

Denominación: Camino de Ronda

A destacar: Constituye uno de los mejores ejemplos para comprender el funcionamiento de la estructura defensiva de la Alhambra.

Horario: Hasta el 14 de octubre, De 8.30h a 20.00h y del 15 de octubre al 31 de octubre, de 8.30h a 18.00h. Martes, miércoles, jueves y domingos.

Acceso: con la entrada general de la Alhambra.

Aforo: máximo 30 personas simultáneamente.

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