El taller temporal de restauración de la Fuente de los Leones recibe un premio internacional de arquitectura en Venecia

El “Taller”  temporal para la Restauración de la Fuente de los Leones de la Alhambra ha sido galardonado con el Premio internacional Luoghi dell´archeologia e usi contemporanei (Lugares de la arqueología y usos contemporáneos) de la Universidad de Arquitectura de Venecia (Iuav). El proyecto, elaborado por los arquitectos colaboradores del Patronato de la Alhambra y el Generalife, Stefano Ferrario e Isabel G. Garzón, se ideó con el propósito de  hacer partícipe al visitante del proceso de restauración que se lleva a cabo de la Fuente de los Leones, transformándose así la experiencia en “colectiva”.

La obra arquitectónica, ubicada en el Patio de los Leones, ha sido premiada junto con otros 15 proyectos internacionales y es objeto de una exposición que se inauguró el 19 de noviembre en la sala Gino Valle de la universidad veneciana. Además, participó en un Congreso Internacional que se celebró en la ciudad italiana el 19 y 20 del mismo mes, y se publicará en una revista especializada en 2010.

El “Taller”  temporal se planteó durante el proceso de restauración de la Fuente del Patio de los Leones, que comenzó en el 2007, con el objetivo de realizar “in situ”, los trabajos de restauración de la taza, debido a la dificultad que suponía su desmonte y traslado.

Los premios internacionales ‘Luoghi dell´archeologia e usi contemporanei’ de la de la Universidad de Arquitectura de Venecia (Iuav) distinguen a los proyectos de arquitectura que representen una significativa aportación a la definición de las estrategias de valoración de sistemas de acceso, trazados urbanos, acogida a los yacimientos arqueológicos, construcciones de servicio, espacios expositivos, talleres para la restauración de restos arqueológicos, que cualifiquen el entorno y  el paisaje.

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El taller temporal de restauración de la Fuente de los Leones recibe un premio internacional de arquitectura en Venecia

El “Taller”  temporal para la Restauración de la Fuente de los Leones de la Alhambra ha sido galardonado con el Premio internacional Luoghi dell´archeologia e usi contemporanei (Lugares de la arqueología y usos contemporáneos) de la Universidad de Arquitectura de Venecia (Iuav). El proyecto, elaborado por los arquitectos colaboradores del Patronato de la Alhambra y el Generalife, Stefano Ferrario e Isabel G. Garzón, se ideó con el propósito de  hacer partícipe al visitante del proceso de restauración que se lleva a cabo de la Fuente de los Leones, transformándose así la experiencia en “colectiva”.

La obra arquitectónica, ubicada en el Patio de los Leones, ha sido premiada junto con otros 15 proyectos internacionales y es objeto de una exposición que se inauguró el 19 de noviembre en la sala Gino Valle de la universidad veneciana. Además, participó en un Congreso Internacional que se celebró en la ciudad italiana el 19 y 20 del mismo mes, y se publicará en una revista especializada en 2010.

El “Taller”  temporal se planteó durante el proceso de restauración de la Fuente del Patio de los Leones, que comenzó en el 2007, con el objetivo de realizar “in situ”, los trabajos de restauración de la taza, debido a la dificultad que suponía su desmonte y traslado.

Los premios internacionales ‘Luoghi dell´archeologia e usi contemporanei’ de la de la Universidad de Arquitectura de Venecia (Iuav) distinguen a los proyectos de arquitectura que representen una significativa aportación a la definición de las estrategias de valoración de sistemas de acceso, trazados urbanos, acogida a los yacimientos arqueológicos, construcciones de servicio, espacios expositivos, talleres para la restauración de restos arqueológicos, que cualifiquen el entorno y  el paisaje.

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Washington Irving habitó en varios lugares dentro de la Alhambra

El escritor norteamericano Washington Irving (1783-1859) vivió en la Alhambra durante su segunda estancia en la ciudad de Granada, del 4 de mayo al 29 de julio de 1829. Se alojó, en un principio, junto con su amigo el príncipe Dolgorouki en los apartamentos del gobernador Francisco de la Serna, que se encontraban en el palacio de Carlos V. Sin embargo, a las pocas semanas, tras deambular por las distintas estancias del palacio, encuentra unas habitaciones cerradas “misteriosas”.

Tras abrir, no sin cierta dificultad, la puerta descubre unos apartamentos regios que se habían preparado para la bella reina Isabel de Farnesio. Entusiasmado con el lugar, decide trasladar su residencia a estas habitaciones a pesar de encontrarse cerradas y abandonadas. No se arrepintió, como se deducen de sus propias palabras: “Jamás he gozado de una residencia más deliciosa… Estoy tan enamorado de mi apartamento que me cuesta trabajo salir de él para dar mis paseos. Estar en el corazón de este gran palacio deshabitado te da una grata sensación de tranquilidad y sosiego difícil de descubrir”.

 

Pero Irving disfrutaría de otros escenarios en la Alhambra. Narra en una carta a su amigo Dolgorouki como desayuna “al estilo de los reyes nazaríes” en el Patio de los Leones. Pero no era éste el único sitio que le gustaba; el Salón de Embajadores junto con el Patio de los Leones eran sus sitios preferidos para desayunar y almorzar. Otro de sus pasatiempos preferidos era subirse a lo alto de la Torre de Comares y desde allí arriba, con sus anteojos Doland, observar meticulosamente el día a día de la ciudad y sus habitantes a sus pies.

Pasear por los patios y otras estancias del palacio al atardecer eran sus quehaceres cotidianos a los que sumaba otro atractivo hoy día difícil de imaginar: Irving disponía de una “piscina de agua templada” en uno de los

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Washington Irving habitó en varios lugares dentro de la Alhambra

El escritor norteamericano Washington Irving (1783-1859) vivió en la Alhambra durante su segunda estancia en la ciudad de Granada, del 4 de mayo al 29 de julio de 1829. Se alojó, en un principio, junto con su amigo el príncipe Dolgorouki en los apartamentos del gobernador Francisco de la Serna, que se encontraban en el palacio de Carlos V. Sin embargo, a las pocas semanas, tras deambular por las distintas estancias del palacio, encuentra unas habitaciones cerradas “misteriosas”.

Tras abrir, no sin cierta dificultad, la puerta descubre unos apartamentos regios que se habían preparado para la bella reina Isabel de Farnesio. Entusiasmado con el lugar, decide trasladar su residencia a estas habitaciones a pesar de encontrarse cerradas y abandonadas. No se arrepintió, como se deducen de sus propias palabras: “Jamás he gozado de una residencia más deliciosa… Estoy tan enamorado de mi apartamento que me cuesta trabajo salir de él para dar mis paseos. Estar en el corazón de este gran palacio deshabitado te da una grata sensación de tranquilidad y sosiego difícil de descubrir”.

 

Pero Irving disfrutaría de otros escenarios en la Alhambra. Narra en una carta a su amigo Dolgorouki como desayuna “al estilo de los reyes nazaríes” en el Patio de los Leones. Pero no era éste el único sitio que le gustaba; el Salón de Embajadores junto con el Patio de los Leones eran sus sitios preferidos para desayunar y almorzar. Otro de sus pasatiempos preferidos era subirse a lo alto de la Torre de Comares y desde allí arriba, con sus anteojos Doland, observar meticulosamente el día a día de la ciudad y sus habitantes a sus pies.

Pasear por los patios y otras estancias del palacio al atardecer eran sus quehaceres cotidianos a los que sumaba otro atractivo hoy día difícil de imaginar: Irving disponía de una “piscina de agua templada” en uno de los estanques que había en uno de los patios donde se bañaba por las noches buscando el agua calentada por el sol.

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